Se terminó el juicio para Alsina

21/07/2010
Provinciales - Juicios que cambiarán el país
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Caccopardo ubicó al represor en el momento que estaquearon Moukarzel. Alsina le dijo además que “iban a caer todos” y que “gozaba con los sufrimientos”. Quedó muy complicado.

Alberto Caccopardo un sobreviviente, ubicó al represor Alsina en el momento del estaqueamento de René Moukarzel en el patio de la cárcel de San Martín y a Monez Ruiz en el asesinato de Bauducco dos de los hechos investigados en el juicio contra Jorge Rafael Videla, Luciano Benjamín Menéndez y otros 29 imputados.

Acerca de Moukarzel relató que antes de las siete de la tarde, un día muy frío escucharon golpes como que “estaban clavando algo” por lo que se asomaron a la ventana de su celda que estaba en planta baja y sus compañeros vieron que se trataba de Mouzkarcel que estaba siendo estaqueado.

En el momento en el que sus compañeros se asomaron por la ventan Alsina se mostró preocupado porque lo estaban observando por lo que se trepó a la reja de la celda “y nos dijo que no había nada para ver” sostuvo Caccopardo. Al día siguiente al preguntar por Moukarzel se enteraron que estaba muerto.

Caccopardo ya identificaba a Alsina porque un día había ingresado a su celda y a pesar de que tenían prohibido levantar la mirada, ese día el represor identificó a Onetti, un detenido que habría sido un conscripto conocido por Alsina por lo que les permitió mirarlo a la cara porque seguramente sabían quien era él y con un “fanatismo” les dice que la guerra la habían ganado ellos y que “iban a caer todos de a poco”. Además recalcó que Alsina gozaba con los sufrimientos.

En el caso de la muerte de Bauducco, relató que sacaron a todos los presos para una requisa general y cuando estaban parados mirando de frente contra la pared comenzaron a golpearlos muy fuerte cuando a metros donde se encontraba ve una persona que se cae y un cabo que le decía insistentemente “levantate o te mato”.

Aunque se enteraron al regresar a las celdas que se trataba de Bauducco que estaba muy mal herido por lo que no se podía levantar y luego de las reiteradas amenazas del cabo, en medio de un gran silencio, Caccopardo dijo que “escuchamos un tiro impresionante” y que nunca olvidará “como corría sangre por una canaleta” que había en el patio.

Más tarde se enteraron que a cargo de estos operativos de requisas y palizas en el patio de la cárcel estaba Monez Ruiz y que también participaba el Cabo Pérez, dos de los imputados en este juicio.

Tanto Mouzkarcel como Bauducco aparecieron después en las noticias que los presos escuchaban en una radio que tenían escondida como abatidos en un “intento de fuga” que Caccopardo calificó como “una falacia total que no registra ninguna posibilidad que haya sucedido”.

También relató el día en el presenció como Vaca Narvaja quien había solicitado asesoramiento espiritual porque sabía que lo iban a matar estuvo con el cura Makinnon quien le dijo que “tenia que morir tranquilo”. Había otro cura de apellido Gallardo que le decía a los presos que el no estaba de acuerdo con la tortura después de las cuatro horas, porque era inútil la información que se obtenía.

Roberto Caccopardo estaba casado con María Eugenia Ivon Irazusta asesinada en la Dirección de Inteligencia de la Provincia de Córdoba (D2) ambos  detenidos el 24 de abril de 1976.

Mientras él se encontraba en “el tranvía”, sector donde se ubicaban a los presos en esta dependencia policial, escuchó muy cerca de él “tiros muy certeros”  luego de los cuáles oyó en forma de burla  “parecía que se querían escapar” y “hay que traer los tachos para limpiar” luego de lo cuál se le acercan los guardias y le dicen “ahí esta el viudito, el próximo sos vos”. A pesar de esto Caccopardo no asumió que se trataba de Ivon porque el día anterior ella le había dicho que la dejaban en libertad porque no tenían prueba en su contra.

Pasados varios meses y ya en la UP1, en el mes de septiembre en una entrevista con el Defensor Oficial Ricardo Aro quien actuaba bajo la jurisdicción del juez Puga cuando le leyeron la causa que tenía en su contra Ivon figura como fallecida, “fue un gran golpe, aúne estoy tratando de recuperarme” afirmó Caccopardo.

La Cruz Roja

En abril del 1978 ante la llegada inminente de La Cruz Roja Internacional ante las denuncias de violaciones a los Derechos Humanos, Eduardo Caccopardo junto a otros detenidos es trasladado al Campo La Rivera para “aleccionarlos” para que se porten bien ante la organización internacional.

Tras tres años de incomunicación total, Bauducco y sus compañeros resolvieron hablar y contar lo que estaba sucediendo, situación que le costó permanecer un año más en la cárcel a pesar de tener la libertad otorgada por el juez Puga desde 1997.

Después del mundial fue trasladado a La Plata encadenado al piso “como esclavo” junto a , cuando llegaron fueron recibidos con una golpiza muy fuerte y les soltaron los perros que los mordieron por todos lados.

Eduardo Caccopardo militante del partiçdo Vanguardia Comunista, quien fue expulsado de la facultad hoy director de un colegio de adultos que se llama Madres de Plaza de Mayo situación que dijo que le ha permitido proyectar sin venganza con el ejemplo de las Madres y que “los que quedamos sabemos que el estado debe dar el ejemplo, para mejorar la sociedad. Tenemos que cicatrizar estas heridas”.