De Bruil identificó a represores de UP1 y de la D2

20/07/2010
Nacionales - Juicios que cambiarán el país
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Relató cómo fusilaron a su hermano, a Vaca Narvaja y a Toranzo. Ratificó la presencia de Charlie Moore durantes las torturas del D2

Eduardo Alfredo de Bruil, uno de los sobrevivientes del fusilamiento de su hermano Gustavo, Hugo Vaca Narvaja y Higinio Arnaldo Toranzo sostuvo que quien comandó esta masacre fué quien  firmó el recibo de sus traslados de la cárcel ese día, según la instrucciòn de la causa se trata de Osvaldo Cesar Quiroga. Identificó además a Enrique Pedro Monez Ruiz, Gustavo Alsina y Rubio como los militares que se desempeñaban en la cárcel de San Martín durante la dictadura militar todos, salvo Rubio ,imputados en el juicio contra Jorge Rafael Videla y Luciano Benjamín Menéndez.

Aunque no pudo identificar a Quiroga se refirió siempre a un “capitán”, que sería como lo llamaban durante la represión a Quiroga a  quien describió como una persona arrogante que hablaba en un tono medido. Además situó en el procedimiento que terminó con el fusilamiento al teniente Francisco Pablo D´Aloia quien en su declaración había negado su participación en este hecho.

De Bruil señaló también que durante su paso por la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Córdoba (D2), antes de ser trasladado a la UP1 pudo ver a Romano y se enteró  a través de su hermano que quienes los torturaban eran “el GatoGómez y el “ChatoFlores.

De Bruil fue detenido junto a su padre y a sus hermanos Jorge y Gustavo en su casa paternal donde habían concurrido por un cumpleaños. En un momento llegó la policía, golpeó las puertas, ingresaron, les pegaron violentamente y en el momento que estaban siendo trasladados llegó su padre quien también quedó detenido y junto a sus hijos fué trasladado a la D2 con vendas hechas sus propias ropas. Allí fueron torturados durante unos cinco o seis días y luego fueron transferidos a  la UP1.

El 12 de Agosto de 1976 Vaca Narvaja, Toranzo su hermano Gustavo y él fueron retirados de la prisión por este “capitán” que los llevó a la oficina de judiciales de la cárcel donde las empleadas les tomaron huellas dactiloscopias mientras los miraban con una cara de espanto situación que le dio a pensar a Eduardo que nada bueno les iba a suceder.

Mientras sucedía esto, el capitán le pegaba cachetadas a Vaca Narvaja y le preguntaba por el paradero de su padre, a lo que Vaca Narvaja le respondió que eso lo debian saber ellos porque lo secuestraron los militares.

Después fueron retirados de la cárcel esposados en vehículos militares hasta que salieron del establecimiento y una vez afuera les colocaron vendas en los ojos, les ataron los pies y los acostaron boca abajo tapándolos con mantas. Este traslado duró aproximadamente media hora, “primero por una zona de tránsito y luego por otra no tan transitada”.

Al llegar a un lugar que Eduardo cree que se trataba de una dependencia del III Cuerpo del Ejercito alejado de la ciudad,  el capitán” ordenó que los bajaran de los vehículos momento en el que uno de los soldados se dirigió a quien estaba a su lado diciéndole: “Teniente D´Aloia va a jugar el sábado al fútbol” y rápidamente esta persona respondió: “Callate imbécil que estamos con subversivos”.

Después De Bruil escuchó que este “capitán” hablaba con sus subordinados haciendo referencia a armas, municiones y “a tirar la moneda” para ver quién de los cuatros era el que se iba a salvar. Pasada media hora, antes de retirarse del lugar y tras preguntar por su nombre para identificarlo, lo colocaron en la parte trasera de uno de los vehículos separado de sus compañeros a quienes “cargaron” en otro vehículo.

Antes de salir les sacaron las esposas, los ataron con trapos y les pusieron mordazas y  retomaron el camino hacia la ciudad de Córdoba. Muy poco tiempo después  en lo que creyó que era la zona del tropezón camino al Chateau, ingresaron a un sendero de tierra durante unos cuatro minutos luego de los cuáles se detuvieron, bajaron y “el capitán” les dijo  a los soldados que se fijaran si no había moros en la costa para bajar a los detenidos salvo a Eduardo de Bruil.

Después escuchó la orden para que cargaran las armas seguidas por numerosos estruendos producidos por los disparos que terminaron con la vida de su hermano Gustavo, de Vaca Narvaja y de Toranzo. Luego “el capitán” ordenó que recogieran las vainas y que bajaran a Eduardo del vehículo  para que viera los cuerpos.

Tras retirarle la venda lo primero que vio Eduardo fue el cadáver de Vaca Narvaja, con lo que cree era un agujero de bala en la cabeza momento len el que le preguntaron qué creía que le había pasado a ese hombre, a lo que  respondió “está muerto” situación que se repitió con los cuerpos de Toranzo y su hermano y le diejeron que los habian aseisinado porque los montoneros habían matado a un cabo y que por uno cabo mataban a tres de ellos.

“El capitán” a quien lo escuchó hablar en repetidas ocasiones le dijo que ese día se “había salvado entre los indios” y que el próximo era él. Y agregó que “si había visto películas de Narciso Ibáñez Menta iba a soñar que era uno de los personajes”. También le pidió que hiciera trascender lo que había sucedido con el fusilamiento “afuera” de la cárcel, a lo que de Bruil le dijo que era imposible por el nivel de incomunicación que tenían.

Cuando llegaron a la cárcel  fué entregado a un teniente llamado Parsik que lo llevó hasta el pabellón donde logró hablar con su hermano y con sus compañeros de celda a quienes les relató lo que había sucedido. Todos le pidieron que lo escribiera y lo hiciera saber por lo que con mucha dificultad logró redactarlo en papeles de cigarrillos e intentó sin suerte enviarlo a su casa a través de uno de los guardias del pabellón.

A los pocos días del fusilamiento Eduardo fué llevado ante el Alcalde de la prisión Sosa quien a su vez lo llevó a hablar con Torres, el director del penal. Allí le relató lo que había sucedido con el fusilamiento y le preguntó si él sabía quién los había matado. El director le respondió que no sabía pero le dijo que si existía un recibo firmado necesario para haberlos retirarlos de la cárcel y que allí iba a poder ver en un futuro quien había sido el responsable.

Moore en la D2

También Eduardo de Bruil sostuvo que mantuvo una conversación con Charlie Moore en la D2 donde le dijo que él participaba en sesiones de torturas en esa dependencia de la policía de la provincia de Córdoba.

Si bien aseguró nunca lo vio realizando torturas con picanas o cosas similares, de Bruil dijo que “le parece haber escuchado que daba algunos sopapos” mientras presenciaba las vejaciones que le realizaban a los detenidos.