Un ex soldado explicó que en la dictadura era "matar o morir"
Un ex soldado que cumplió órdenes durante 1975 y 1976, que declaró ayer en el juicio que se sigue a ex policías y militares en la provincia de Mendoza, sostuvo que eran épocas de "matar o morir".
Se trata de Mario Agustín Lemos, quien reveló que durante su conscripción fue enviado a Tucumán para pintar escuelas pero al llegar le dieron un fusil para matar guerrilleros.
Lemos, quien ingresó a cumplir con el Servicio Militar Obligatorio en Campo Los Andes en diciembre de 1975 y de ahí fue trasladado a San Rafael y a Tucumán, fue citado ayer a declarar ya que fue guardia de uno de los cuatro detenidos cuya desaparición se investiga en esta causa.
"A los quince días de ingresar nos dijeron que nos trasladaban a Tucumán a pintar escuelas, pero cuando llegamos allá nos cambiaron el pincel por un fusil porque decían que en la selva había grupos guerrilleros, montoneros y del ERP", comentó el ex soldado a los miembros del Tribunal II de Mendoza.
Según recordó el testigo, fue el general Antonio Bussi quien los arengaba y les decía que "quizás nunca más fuéramos a volver a nuestros hogares pero que supiéramos que era por defender a
Eran épocas de "matar o morir", pero nosotros éramos conscriptos recién ingresados y muchos no sabíamos ni manejar un fusil", le dijo Lemos a los jueces que investigan las desapariciones de los ex miembros de
Por estas cuatro desapariciones están imputados Martín Mússere, quien era el enlace entre
Los cinco menos Egea, quien está libre y acusado por falsificación de firmas, están detenidos en la cárcel local e imputados por `Privación ilegítima de la libertad, Imposición de tormentos agravados, Homicidio calificado por alevosía y Asociación ilícita´.
Luego de estar tres meses en la selva tucumana, Lemos fue traslado a San Rafael donde declaró haber participado de la detención de Tripiana quien "fue llevado desde un humilde hogar a
Ya encarcelado, mantuvo una relación de casi una semana con Tripiana en la que arriesgándose le convidaba cigarrillos, tortitas, y hasta le prestó papel y lápiz para que pudiera mandarles unas líneas a sus familiares.