Integrando

13/07/2010
Nacionales - Sociedad
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Nepal quiere pintar de rosa el Everest porque apuesta al turismo gay
Nepal quiere pintar el Monte Everest de rosado. Que parejas gay en luna de miel recorran a pie el Himalaya. Que el Everest albergue la ceremonia de casamientos de personas de un mismo sexo más grande del mundo. Y, sobre todo, esta nación hindú conservadora quiere que el turismo gay, que mueve miles de millones de dólares, la ayude a salir de la pobreza.

Con ese objetivo, dejó de lado prejuicios de vieja data en busca de oportunidades económicas y hoy representa una de las victorias más grandes que se ha apuntado el movimiento gay.

Hace tan solo cinco años, la policía apaleaba a homosexuales y transexuales en las calles.

Hoy, la causa gay es casi historia antigua: hay un parlamentario gay, se están emitiendo tarjetas de identidad para el "tercer género" y se está a punto de incorporar a la constitución una serie de derechos para los gay, incluso tal vez el matrimonio entre personas de un mismo sexo.

"Ya nadie nos cuestiona. La sociedad nos ha aceptado", manifestó Vishnu Adhikari, una lesbiana de 21 años. Esa aceptación es una gran herramienta comercial para un país sumido en la pobreza pero que tiene grandes bellezas naturales.

El turismo es uno de los principales motores de la economía nepalesa -el año pasado generó unos 350 millones de dólares- y el gobierno está decidido a duplicar la cantidad de turistas, y llegar al millón de visitantes. Se supone que los turistas gay serán mucho más lucrativos que los tradicionales mochileros, que se alojan en hoteles baratos y gastan muy poco.

Para que las sociedades sean más justas, vivan en paz y puedan superar sus miserias no hay nada mejor que fomentar y aplicar la igualdad, la integración de sus miembros y el amor entre los ciudadanos.

Como diría el psicólogo social Erich Fromm, “es bien sabido que los pobres están más inclinados a dar que los ricos”.