Una Farsa

12/07/2010
Nacionales - Sociedad
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Autoridades de las escuelas y universidades católicas convocaron a sus alumnos para que participen en la marcha contra el matrimonio gay. En algunas facultades no les computarán la inasistencia

Con vistas al debate que tendrá lugar en el Senado sobre el matrimonio gay, la Iglesia católica busca incentivar la participación en la marcha que tiene previsto pronunciarse hoy en contra del proyecto.

Las profundas críticas desde el sector, que ya motivaron una dura respuesta de la presidenta ayer desde su viaje por China, se materializarán hoy en la movilización organizada por el Departamento de Laicos de la Conferencia Episcopal Argentina (Deplai), la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas (Aciera), la Federación Confraternidad Evangélica Pentecostal (Fecep) y familias autoconvocadas, también tendrá el respaldo de representantes de comunidades judías y musulmanas.

El acto, previsto para hoy a las 18.30, tendrá su epicentro en un palco montado frente al Congreso Nacional, con réplicas en diferentes actos frente a las legislaturas o gobernaciones en distintas provincias.

Mientras tanto, alumnos de distintas escuelas y universidades católicas fueron alentados para participar de la marcha y hasta en algunas instituciones resolvieron no computar la inasistencia a quienes decidan participar de la protesta.

"Se trata de una decisión del decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica de La Plata, Hernán Mathieu. A pedido de los alumnos, resolvió no computar la inasistencia de aquellos que mañana quisieran participar de la movilización", dijo a lanacion.com Héctor Tito Garabal, director de Prensa y Comunicación Institucional de esa alta casa de estudios platense.

Así en el sitio de los alumnos de esa institución se aclara que "el único requisito será registrar su nombre y apellido, año en el que cursan y materia a la que no asistirán en razón de su participación enviando un mail" a la secretaría académica de la Facultad.

Parafraseando al educador brasileño Paulo Freire, enseñar exige respeto a la autonomía del ser del alumno porque decir que los hombres son personas y como personas son libres y no hacer nada para lograr concretamente que esta afirmación sea objetiva, es una farsa.

Estos docentes son una farsa porque deben predicar la igualdad entre las personas y no promover la estigmatización y discriminación de sus afines.