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Además del sobreendeudamiento y del déficit operativo dejados por la anterior gestión, el funcionario se refirió a la falta de financiamiento bancario por la convocatoria de acreedores que pesa sobre la compañía y enumeró una serie de medidas adoptadas en el marco de un plan de emergencia para recuperar la compañía, entre las que destacó la reestructuración de plazos y tasas de interés de créditos caros con diferentes bancas, en las que se pagaban tasas de hasta el 21 %".
En igual sentido además, se dio de baja el contrato de leasing de 9 aviones, que se encuentran desde hace años en estado de desguace y que insumían un gasto anula de 11 millones por unidad, la baja del alquiler de una oficina en Londres, donde la empresa no opera desde hace dos años y se renegoció con las compañías petroleras el precio del combustible. Además se dejaron de pagar 450 mil dólares mensuales en gastos de publicidad y se suprimieron gastos en pasajes de cortesía, rescatando en este marco la importancia de la paz social firmada por los trabajadores con la Secretaría de Transporte y el Ministerio de Trabajo.
Marsans… yo no fui!!!
Previamente, asistieron al plenario de comisiones, directivos del Grupo Marsans, quienes negaron que exista un "acta secreta" firmada entre el Poder Ejecutivo y la empresa española para que el Estado se haga cargo de la deuda de Aerolíneas Argentinas y Austral.
De esta manera, los directivos del grupo ibérico salieron al cruce de una versión publicada por algunos medios, además, negaron un vaciamiento de la línea aérea y sostuvieron que la actual conducción de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA) tiene actitudes de hostigamiento y llevó adelante una estrategia desestabilizadora.
La representación de Marsans estuvo integrada por el director corporativo del grupo, el español Vicente Muñoz; el director Jorge Molina y los apoderados de Interinvest, Eduardo Aranda y Enrique Bruchou.
Para Muñoz, “la mejor opción para la Argentina es que el Estado se haga cargo de la empresa" y aseveró que "se reinvirtió el cien por cien y es totalmente falso que Marsans haya vaciado la empresa".
En ese marco, sostuvo que "no es verdad que la empresa tenga una deuda de 890 millones de dólares sino que esto es el total del pasivo" y que "las deudas bancarias son sólo 112 millones".
En definitiva, como pasa cada vez que una empresa privada quiebra en la argentina, la culpa es de la inestabilidad de los mercados financieros, la poca credibilidad en el sistema político y el “exceso de inversiones” que realiza el sector privado, se diluyen en este “perverso” sistema. Eso sí, el déficit generado de los negociados espurios de todo este proceso lo debe pagar el estado, siempre empieza y termina igual, el estado invierte y las ganancias se la llevan los de afuera.
El plenario de comisiones se volverá a reunir el próximo martes, en esta ocasión sin visitas, para intentar emitir el dictamen que habilite el tratamiento del proyecto previsto para la sesión del martes 27 de agosto, o, a más tardar, en la del 3 de septiembre. Y volver a empezar.