Cristina rechazó la concentración de medios

05/07/2010
Nacionales - Nueva Ley de Servicios Audiovisuales
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La presidenta atribuyó a esto la limitación para que se ejerza plenamente la libertad de expresión y manifestó la necesidad de la inmediata aplicación de la nueva Ley de Medios. Además, destacó que Argentina "vive una libertad de prensa inédita"

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner sostuvo ayer que Argentina "vive una libertad de prensa inédita", aunque dijo que falta "completar aún el derecho a la libertad de expresión" debido a la concentración monopólica que subsiste, por lo que remarcó la necesidad de la aplicación plena de la ley de servicios audiovisuales.

"Vivimos hoy en la República Argentina con una libertad de prensa inédita en nuestra historia. Jamás hubo en toda la historia de la Argentina una libertad de prensa similar a la que hoy gozamos, en la que cualquiera puede decir o escribir lo que quiera", expresó ayer al mediodía la mandataria.

Así lo expresó al encabezar, en la sede del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) un acto en reconocimiento público al fallecido periodista Eduardo Kimel, quien fue condenado por investigar el crimen de cinco religiosos de la orden de los Palotinos cometido por un grupo de tareas de represores durante la última dictadura militar, caso por el cual la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó al Estado argentino.

En su discurso, la mandataria dijo que "falta completar aún el otro derecho, el de la libertad de expresión, que desafortunadamente todavía, por el tema de la concentración monopólica, no se puede llevar a cabo".

En ese marco, la mandataria destacó la sanción de la ley de servicios audiovisuales, a la que mencionó como "el proyecto más inédito en materia legislativa del que tenga memoria la Argentina" y recordó que fue una iniciativa "no es de este gobierno" sino de la Coalición por la Radiodifusión Democrática que presentó los 21 puntos que fueron la base del proyecto.

Fernández de Kirchner volvió a cuestionar al "sector de la justicia que decretó medidas cautelares" que hacían inaplicable la ley sancionada por el Congreso, lo que calificó como una "aberración", y celebró que finalmente la Corte Suprema de Justicia haya revocado esas medidas.

"Pero es la parte que todavía nos falta poner en práctica: la aplicación de la ley que democratice la palabra y la información en Argentina", añadió.

Del acto en el CELS, participaron el ministro de Justicia, Julio Alak; el canciller Héctor Timerman; el titular del organismo, Horacio Verbitsky, y familiares el periodísta fallecido en febrero pasado.

Durante su discurso, la jefa de Estado remarcó que el caso Kimel y la condena que recibió el Estado argentino por parte de la CIDH "puso en blanco sobre negro" la actuación de la justicia durante la última dictadura militar, ya que el periodista -con su investigación- denunció "la complicidad de un sector" de ese poder del Estado.

Entre las medidas de reparación que ordenó la CIDH, estaba la de modificar el Código Penal por la incompatibilidad de los délitos cometidos de camulmnias e injurias con la Convención Americana, proyecto que el Ejecutivo envió al Congreso y finalmente fue aprobado en setiembre del año pasado.

"No se puede sufrir cárcel por hablar u opinar, cualquiera sea la opinión, aunque no sea cierto como muchas veces sucede”, dijo Cristina y advirtió que sí se puede ser querellado por un resarcimiento económico ya que "cada uno debe hacerse cargo de lo que hace y dice. Quien provoque un daño debe reparar ese daño".

En este sentido, la mandataria consideró que "aún cuando lo que se diga sea una mentira nadie puede ir preso".

En ese marco, recordó la escena del desfile central que cerró los multitudinarios festejos del Bicentenario que simbolizaba los procesos militares, en la que se incendiaba un ejemplar de la Constitución nacional y una urna.

"Cuando me trajeron la propuesta original se incendiaba también la balanza de la justicia, pero yo dije que no, porque en los golpes militares habían echado y encarcelado presidentes, habían cerrado el Congreso pero la justicia había seguido", explicó y agregó que le pidió a los organizadores que "sólo oscurecieran la luz sobre la justicia y la desbalancearan".

La mandataria recordó, además de Kimel, a "tantísimos otros periodistas, más de 100, que fueron castigados con la muerte o la desparición forzada" y destacó la labor de las organizaciones de derechos humanos que con "absoluta paciencia y fe democrática" esperaron los juicios contra represores que se están llevando adelante en todo el país.

"Hoy es un día muy bueno para la democracia, para la defensa de las ideas. Hoy estamos haciendo un acto de justicia y esperemos que se sigan haciendo en Argentina, que consiste en reconocer el derecho de las víctimas", concluyó.