Componente central
Pero las naciones vecinas del nórdico apenas se percataron de la boda de Johanna Sigurdardottir, de 67 años, con su compañera de muchos años. Fue un hecho histórico que, a pesar de los avances en los derechos de los homosexuales, sería inconcebible en otro lugar.
Escandinavia tiene una larga tradición de tolerancia. Legisladores travesti y obispos homosexuales son parte de la sociedad.
"Hay una cierta pasión por la justicia social aquí... Que todos deberían ser tratados igual", dijo el respetado legislador travesti sueco Fredrick Federley.
En general, activistas de los derechos homosexuales señalan que en general Europa tiene un mejor récord de aceptación de los homosexuales en altos cargos del gobierno que Estados Unidos.
"En el clima actual de la opinión pública estadounidense es imposible imaginarse a un presidente abiertamente gay, que se casa con su pareja de mucho tiempo", dijo Peter Tatchell, vocero de la organización de derechos de los homosexuales, Outrage, con sede en Londres.
"En Europa la reacción es totalmente diferente, a la gente simplemente no le importa", agregó.
En Europa la situación es distinta. Varios políticos de alto rango son abiertamente gays, incluyendo el ministro sueco del Ambiente, Andreas Carlgren, y el alcalde de París, Bertrand Delanoe, quien es considerado un potencial candidato para las elecciones presidenciales de 2012.
Sin embargo, un jefe de gobierno gay aún es algo imposible en naciones con una fuerte tradición católica.
Como dijo una vez Chavela Vargas “lo que duele no es ser homosexual, sino que lo echen en cara como si fuera una peste”. Pero esto ya no pasa en algunas sociedades donde aprehendieron que la única fuerza y la única verdad que hay en esta vida es el amor y que todos somos iguales.
La igualdad es un componente central en cualquier intento para resolver los problemas sociales, económicos y políticos.