Reestructuración de las Fuerzas Armadas

27/06/2010
Nacionales - Defensa
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Ante los cuestionamientos de la sociedad respecto a las funciones de los militares, quienes fueron responsables de la tragedia del pasado y hoy están pagando sus culpas, ahora las FFAA se estructurarán de cara a un desafío democrático y nacional

La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, ha señalado que esta es una nueva etapa donde, por la actitud de memoria, verdad y justicia, los que fueron responsables de la tragedia del pasado pagarán sus culpas, y las FFAA, como instituciones fundamentales de la nación, se estructurarán de cara a un desafío democrático y nacional.

La ministra de Defensa, Nilda Garré, afirmó en un encuentro celebrado el jueves pasado con 500 oficiales de las diversas unidades de la Guarnición de Campo de Mayo, que si bien el 1 % del producto interno bruto que de destina a Defensa en nuestro país en la actualidad, el incremento de esa magnitud a partir de la recuperación de la crisis del 2001 ha permitido tener magnitudes económicas mucho más altas que antes de esa fecha.

La economía también se vincula con la identidad. Es un elemento material basal que apoya al sentido de las instituciones, también de las militares.

Como dijo el teniente general Pozzi, jefe del Estado Mayor del Ejército, en la misma reunión de Campo de Mayo “el Ejército está definitivamente incorporado a los procedimientos democráticos”.

Con este sentido y la definición marcada en la ley de Defensa y su reglamentación realizada en este gobierno, que las Fuerzas Armadas están ocupadas de enfrentarse con un posible enemigo estatal militar externo, el punto de partida está claro.

Claras también están las definiciones y prácticas de reorganización del aparato militar, el ciclo de planeamiento, la educación, las políticas de género y el desarrollo hacia el interior de las fuerzas de políticas de Derechos Humanos, se redondea el ciclo.

Junto a la función de defensa ante el adversario señalado se potencian también aquellas que implican la política de Misiones de Paz en el marco de las Naciones Unidas, con la impronta de algo que va más allá de la interposición de fuerzas o con el establecimiento de condiciones básicas de seguridad y estabilidad, sino el apoyo al desarrollo y la justicia social. Chipre y, sobre todo, Haití marcan el sentido de esta acción.

Por otra parte, están las acciones dirigidas a enfrentar las catástrofes naturales como inundaciones, erupciones volcánicas, por ejemplo, para las cuales las FFAA tienen las condiciones organizativas, técnicas y disciplinarias.

Ello fue multiprobado en las acciones desarrolladas en los últimos tiempos en las inundaciones en diversos puntos del país, en la ayuda brindada a Chile en ocasión de erupciones volcánicas y, sobre todo, en el último tsunami.

Y, por cierto, en los diversos eventos de rescate y solidaridad realizadas en Perú y Bolivia en diversas circunstancias en los últimos años.

Estos perfiles, encuadrados en la subordinación al poder civil y en su efectiva conducción por ésta, son aquellos que están presentes en la conciencia ciudadana y que se manifestaron en las festividades y desfiles por el Bicentenario. Ese futuro es ya un presente para la Defensa y los uniformados de la jurisdicción.