Surgiría una nueva investigación

16/06/2010
Nacionales - Juicios que Cambiarán el País
alternative
La declaración de un testigo dio lugar a una nueva investigación. Según los magistrados, esperarán para ver si las partes en el juicio actual requieren una investigación en particular antes de que el tribunal adopte una resolución

Una nueva investigación generará las declaraciones que efectuó un testigo que entregó documentación sobre detenidos-desparecidos durante el segundo juicio oral por violaciones a los derechos humanos que se desarrolla en Tucumán.

"Si hay una imputación concreta, el Tribunal Oral en lo Criminal Federal armará un incidente (así se lo denomina técnicamente) y nos lo remitirá para que abramos una investigación en particular", aseguró ayer a Télam una alta fuente del Juzgado Federal N 1, que encabeza Daniel Bejas y que lleva adelante las causas por violaciones a los derechos humanos.

Asimismo, fuentes del propio Tribunal Oral en lo Criminal Federal agregaron que los magistrados esperarán a ver "qué actitud adoptan las partes en el juicio que actualmente se lleva adelante y si es que ellas mismas requieren una investigación en particular antes de que el tribunal adopte una resolución".

Antes de ayer, el testigo Juan Carlos Clemente entregó al tribunal documentación confeccionada por el Servicio de Información Confidencial (SIC), que funcionaba en la Policía provincial y donde lo llevaron a trabajar (en la oficina de Archivos) luego de haber sido secuestrado en julio de 1976.

Clemente relató que, tras haber sido detenido, dado que había militado en la Juventud Peronista, donde lo conocían como "El Perro", fue llevado al centro clandestino de detención denominado "Nueva Baviera" (funcionaba en el ingenio azucarero del mismo nombre, ubicado a unos 30 kilómetros de la capital tucumana).

El testigo precisó que en "Nueva Baviera" estuvo durante una semana y después fue trasladado a la ex Jefatura de la Policía provincial, donde fue interrogado y sometido a torturas, hasta que en marzo de 1977 lo pusieron en la oficina de Archivos del SIC.

"Me daban papeles para archivar y, en determinados momentos, hacía carteles", manifestó Clemente y agregó que, a fines de 1977, cuando se procedió al desmantelamiento del SIC, vio cuando "arrojaban papeles que no servían a una fogata".

Luego, el testigo declaró que "pese a que tener esa documentación equivalía a una pena de muerte segura, los rescaté, los envolví en plástico y los escondí debajo de un entrepiso".

Hasta el momento, el tribunal se limitó a incorporar la documentación a la causa, pero no se procedió a la desclasificación de la información en la que figurarían, además de los detenidos, nombres de policías y militares involucrados en los operativos de secuestros y tortura, lo que daría lugar a una nueva investigación.

Clemente también comprometió a los imputados en la causa Roberto "El Tuerto" Albornoz, a quien calificó como "amo y señor del SIC", así como a Luis de Cándido, conocido como "El Cordobés", respecto de quien dijo que "también formaba parte de la patota que se encargaba de los secuestros y torturas".

Si bien reconoció que revistó en la Policía de la provincia entre mayo de 1977 y marzo de 1984, el testigo subrayó: "nunca dejé de ser un secuestrado, una persona con pánico y miedo. Siempre recibí amenazas, hasta hace 15 días".

Como consecuencia de la declaración, el tribunal decidió librar un oficio a la Policía de Tucumán, para que constante si Clemente perteneció a esa fuerza y entre cuáles años.

En este segundo juicio oral, del que Antonio Bussi (ex gobernador de facto entre 1976 y 1977) fue apartado por razones de salud, están imputados Luciano Benjamín Menéndez (ex titular del III Cuerpo de Ejército), los hermanos Luis y Carlos de Cándido y "El tuerto" Albornoz.