La verdadera historia
El logro tuvo un origen conmovedor: los chicos y su docente quisieron brindar a sus padres y vecinos una solución laboral, ante el desempleo que azota al lugar.
Con este simple y profundo concepto, Marisol Quinteros (13), Guadalupe Ceballos (14), Romina Osán (13) y Luciano Heredia (13) armaron un proyecto, guiados por la docente Carmen Correa. Mostraron que se puede producir jabón líquido, champú, crema corporal y un gel post solar, en base a la tuna. Y atravesaron triunfadores las instancias regional, provincial y nacional de la feria interescolar.
Así, sin haber conocido ninguna ciudad de Argentina, sin escalas, los pibes subieron a un avión que los llevó a California (Estados Unidos) para participar con proyectos ganadores en otros 59 países.
No les tocó en suerte ningún premio en esa instancia, al menos en forma de diploma. Pero tuvieron otros premios significativos: volvieron asombrados de un viaje jamás pensado en un mundo que les resultaba inimaginable. Los evaluadores tuvieron a su vez su asombro, también, al conocer que estos chicos llegaron a esa instancia desde una muy pequeña escuelita rural, de un paraje de escaso desarrollo económico, en la que ni una computadora tenían a mano. Desde esa plataforma, de la mano de su docente, demostraron estar a la altura, en ingenio, creatividad y voluntad, de las mejores propuestas investigativas escolares del mundo.
Por ese asombro que despertaron, por ejemplo, el Círculo Argentino de California y diferentes organismos nacionales y provinciales han comprometido apoyos para completarles el sueño inicial: crear en Chuña, donde viven, una verdadera cooperativa para industrializar la tuna.
La verdadera historia es la que forjan los pueblos que se engrandecen cuando se elevan las almas de sus habitantes.