Apoyan la iniciativa
Académicos, juristas y constitucionalistas se pronunciaban ayer a favor y en contra del proyecto de ley que habilita el matrimonio gay, al reanudarse el debate en la comisión de Legislación General del Senado.
La reunión, que se realizó en el Salón Illia del Senado, arrancó con la exposición del abogado Andrés Gil Domínguez y le siguieron los académicos Roberto Gargarella y Laura Clericó, quienes dieron su aval a que se convierta en ley el proyecto que ya tiene media sanción de
"Los senadores tienen una oportunidad histórica parecida a los que permitieron el voto femenino en su momento; es la oportunidad de establecer, en términos de nuestro paradigma constitucional, la igualdad de derechos, que hacen que una nación sea plural y que permiten que uno pueda desarrollar su biografía sin ningún tipo de descalificación moral", reflexionó Gil Domínguez.
Además, planteó que "quizá" este debate anuncie el inicio de "un tiempo en el que lo creyente y lo no creyente encuentren un espacio común, donde el otro no sea un enemigo".
Gargarella, a su turno, opinó que "no hay argumentos (válidos) para mantener una ruptura del principio de igualdad" y advirtió que la legislación actual "no le quita el derecho a casarse a una pareja que no quiere procrearse o que no puede".
Recomendó pensar "cuál es la relevancia" de las diferencias "a la hora de analizar la asignación de derechos" y juzgó que ése es el punto clave de la discusión: cuáles de los planteos en contra del proyecto son "constitucionalmente relevantes".
Clericó, en la misma línea, fundamentó su apoyo a la iniciativa en la "obligación constitucional de igualdad y de autonomía" y advirtió que un debate desde el punto de vista religioso "no es lo que se espera de un Congreso", que debe "legislar para una variedad".
Para la académica, la legislación actual "implica un fuerte acto de discriminación que comete el Estado argentino" y sugirió encarar la discusión hacia el interrogante de "por qué se le niega a un conjunto de personas lo que a otros no".