Menos el que nos destruye

28/05/2010
Nacionales - Sociedad
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Un intendente homenajeó a tres ex intendentes de la dictadura y luego admitió que fue “un error”

El intendente de la localidad pampeana de Catriló, Eduardo Francisco García, reconoció con diplomas a los jefes comunales de esa localidad, entre ellos a tres que fueron intendentes durante la dictadura y explicó que la decisión "fue con la intención de no dejar a ninguno afuera", aunque admitió que fue "un error".

"Fue un acto simple, sencillo, en el que pretendíamos rendir un homenaje con un minuto de silencio a los fallecidos y un diploma a quienes fueron intendentes de nuestra localidad, porque formaron parte de la historia de nuestro pueblo, aunque lo hayan sido durante la dictadura, porque no queríamos dejar a nadie afuera", expresó a Télam el intendente García.

El acto tuvo lugar en la sede municipal de Catriló y trascendió a partir del enojo de algunos vecinos que participaron de los festejos y se quejaron denunciándolo ante los medios de prensa.

En la comuna, las autoridades municipales en el marco de los festejos por el Bicentenario hicieron un reconocimiento a los cinco ex intendentes de ese pueblo que aún viven, sin hacer diferencia entre los que fueron elegidos democráticamente y los que fueron impuestos por un gobierno de facto.

"Debo admitir que fue un error, no lo pensé, se hizo como un homenaje y creo que es un hecho mínimo, si bien es muy probable que hayamos cometido un error pero insisto, no quisimos dejar a nadie afuera", concluyó el jefe comunal.

Que más de treinta años después y en el marco del Bicentenario de la Patria, que implica el recuerdo del anhelo de independencia de un virreinato impuesto por los piratas colonizadores por el que lucharon dejando su vida nuestros próceres, se homenajee a quienes fueron los secuaces de un gobierno que vació económica, social y políticamente el país e incluso mató, persiguió y aplico las peores torturas a una generación que peleaba por cambiar el curso de estas aguas, es una aberración.

No basta con reconocer que “fue un error” porque el hecho de impulsar ese acto ilógico significa que el alma y la ideología de quien lo organiza está, lamentablemente, plagada de esta concepción genocida.

Podemos cometer muchos errores en nuestras vidas, menos uno: aquel que nos destruye.