Cristina rechazó la imposición de creencias

28/05/2010
Nacionales - III Foro de la Alianza de Civilizaciones
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La presidenta criticó a los gobiernos que pretenden establecer una forma de vida única e insistió en el respeto de las diferencias y los derechos humanos

La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner dijo ayer que le parece "una petulancia intelectual que los gobiernos quieran imponer la forma de vida o sus creencias a los habitantes y reiteró que "deben respetarse los derechos humanos”, lo que para el Gobierno es "una política fundamental.

"Esto es la integridad psíquica y física de las personas, que son sagradas para todos las religiones, para el Coran, para el Talmud, para el Evangelio, para la Biblia, me parece que son valores universales comunes que atraviesan toda la religión, es el respeto a la persona, acotó Cristina.

En declaraciones periodísticas formuladas tras su participación en el Tercer Foro de la Alianza de Civilizaciones realizado en Río de Janeiro, la mandataria sostuvo que "basándonos en eso deberíamos tener menos problemas de convivencia.

Sin embargo, advirtió que "hay actitudes un tanto xenofóbicas históricas” y reiteró que "hay culturas que pretenden ser muy evolucionadas, pero en su seno se han desarrollado procesos históricos y políticos que han sido muy autoritarios.

Consultada sobre si los conflictos tienen un origen cultural, Cristina respondió: "Si, claro, son conflictos de ideas fundamentalmente que además cuando sobrevienen crisis económicas tienden -si no se canaliza correctamente la crisis económica- a resolverse en forma violenta, como ha sucedido históricamente”.

"Es la historia de la humanidad, así que todas estas cosas y lo que está pasando a nivel europeo, a nivel global, a nivel mundial con la crisis debería advertirnos, no tanto por la cuestión solamente económica, esto lo dije en la reunión ALC-UE, sino por las implicancias que puede tener en la transformación de los sistemas políticos democráticos”, señaló.

La Jefa de Estado agregó que "esto puede impactar negativamente en los sistemas democráticos, en la falta de confianza de la gente en los partidos políticos, en las dirigencias para resolver sus crisis de empleo, de vivienda, de seguridad, de salud, de familia y terminar en procesos no queridos.

Finalmente, Cristina abogó que estos problemas "deben estar en los análisis de todos los que tienen responsabilidades institucionales, ya sean los organismos multilaterales y en los países”.