Poch negó las acusaciones
El ex piloto naval Julio Poch, extraditado desde España y acusado de ser uno de los pilotos de los "vuelos de la muerte", desde los cuales se arrojaban prisioneros vivos a las aguas, volvió a ser indagado ayer por el juez federal Sergio Torres.
Por espacio de casi cinco horas el piloto amplió su declaración e insistió en su absoluta desvinculación del delito que se le imputa y del cual aparentemente se jactó ante sus compañeros de una línea aérea privada Transavia, que lo denunciaron ante la justicia de Holanda, donde residía.
Vestido con remera, suéter a rombos blanco, negro y gris, pantalón negro, zapatillas del mismo color, Poch llegó esposado y conducido por un agente del Servicio Penitenciario Federal al cuarto piso del los tribunales federales de Retiro, de donde fue retirdo pasadas las 16.
El abogado Gerardo Ibáñez sostuvo que "no ponemos en discusión los "vuelos de la muerte', que son hechos gravísimos e inusitados", pero insistió en que Poch "no tuvo nada que ver" ya que "como piloto naval solamente guiaba aviones de ataque que son monoplazas".
Ibáñez explicó que su asistido durante 1977 "estuvo en los Estados Unidos" realizando cursos de capacitación y que acompañó los "libros de vuelo", al tiempo que señaló que, en esta causa, "se cometió un gravísimo error ya que trajeron una persona equivocada".
Poch fue extraditado desde España el 6 de mayo último luego que el Consejo de Ministros español aceptó extraditar al ex teniente de fragata imputado por más de ocho centenares de "detenciones ilegítimas, torturas, lesiones, desapariciones y muertes" producidos en el centro clandestino que funcionaba en la ESMA.
El aviador naval detenido tiene doble nacionalidad argentina y holandesa (donde vivía desde hace dos décadas) y fue detenido en el aeropuerto internacional de Manises, Valencia, el 22 de septiembre cuando piloteaba una nave de la compañía Transavia ante cuyos compañeros de trabajo solía "jactarse" de su accionar represivo.
Entre los cargos que el represor afronta están los secuestros, tormentos y desaparición de las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet, el periodista y escritor Rodolfo Walsh, y de la joven sueca Dagmar Hagelin, entre otros delitos de "lesa humanidad" cometidos durante la última dictadura militar.
Para conceder la extradición los magistrados de la Audiencia Nacional española analizaron informes que indican que Poch "arrojó a varias personas vivas desde aviones o helicópteros que él pilotaba, como oficial aviador naval, que cumplía funciones de pilotaje en la Armada Argentina durante el período comprendido entre los años 1976 a 1980".
El represor está acusado de participar "en ilegítimas detenciones de personas que fueron internadas indebidamente en la base operativa de la ESMA y en posteriores torturas, lesiones, desapariciones y muertes de dichas personas o parte de ellas".