Celebran la reanudación de las negociaciones

17/05/2010
Nacionales - Unión Europea / MERCOSUR
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Cristina manifestó su deseo de que el acuerdo sea una “verdadera asociación” y la necesidad de abordar el concepto de proteccionismos, mientras que Zapatero expresó que entre ambos bloques se propone un acuerdo ambicioso y equilibrado

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner exhortó ayer a que el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur "sea una verdadera asociación" e instó a que se ponga fin al doble standard internacional donde los países emergentes son tratados de una manera y los desarrollados de otra.

Al hablar en una conferencia de prensa junto al presidente de España, José Luís Rodríguez Zapatero, Cristina señaló que "la buena noticia es que luego de seis años hemos relanzando las negociaciones entre el Mercosur y la Unión Europea".

"Esperemos que el acuerdo sea una verdadera asociación, esto significa dejarse de ver como clientes y verse como socios", sostuvo la Presidenta.

Al referirse al proteccionismo, dijo que toda medida en ese sentido es "reprochable, pero es cierto que debemos abordar el concepto de proteccionismo en toda su extensión".

En ese sentido, indicó que "algunos creen que el proteccionismo está en las aduanas" y agregó que "proteccionismo es subsidiar producciones, eximir de impuestos, dar beneficios a exportaciones, hay muchas formas y todas tienen que ser examinadas".

La Presidenta también se refirió a la necesidad de eliminar el doble standard internacional en el cual "los países emergentes son tratados de una manera y a los desarrollados se le admiten comportamientos que no se les permite a países más débiles".

"Hay que conciliar estas cuestiones para vivir en un mundo más equitativo", afirmó.

Por su parte, Zapatero aseguró que "la inmensa mayoría de la Unión Europea está a favor de renegociar con el Mercosur".

"Para España tiene una especial significación", dijo el mandatario español, porque los grandes beneficiados de ese acuerdo son los países del Mercosur".

Al respecto, enumeró que el más beneficiado será Paraguay porque su PBI aumentará un 10 por ciento, de acuerdo al mandatario.

Agregó que también Uruguay aumentará en un 2,1, luego Brasil, y Argentina, que aumentará en medio punto, mientras que la Unión Europea subirá una décima.

"Todos ganamos si se logra un acuerdo comercial ambicioso", concluyó Zapatero.

En tanto, Cristina, al contestar las preguntas de los periodistas dijo que en el único capítulo del acuerdo donde se ven problemas es en el industrial.

"Obviamente una reducción de aranceles en determinados sectores que están surgiendo podría no ser beneficioso. Todo esto habrá que articularlo", indicó.

"En realidad, el gran inconveniente nunca vino del Mercosur. Se le preguntó a Zapatero por los diez países que no querían negociaciones. Todos sabemos que la razón no vino del Mercosur porque temen (esos países) por los subsidios agrícolas", dijo.

"Hay que sentarse a mirar capítulo por capítulo para ver la película completa", finalizó.

El acuerdo, que comenzará a negociarse en la primera semana de julio, crearía "un mercado de 800 millones de ciudadanos, y con un potencial que estimado en 5.000 millones de euros” de beneficios en exportaciones para ambos bloques, apuntó Zapatero.

"Esta es una señal de gran trascendencia para el orden económico internacional ante la crisis, porque se trata de afirmar que frente a cualquier tentación proteccionista, la mejor respuesta para la crisis económica es la apertura comercial”, subrayó el jefe del Ejecutivo español.

Según Cristina "esta actitud obliga necesariamente a una mentalidad y abordaje diferente de las discusiones, que tiene que ver con que todos tienen que obtener una ventaja para que la negociación no se convierta en algo gravoso para alguna de las economías.

La Unión Europea (UE) y el Mercosur anunciaron ayer, tras celebrar una cumbre birregional en Madrid, el lanzamiento de las negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre ambos bloques, que se encontraban paralizadas desde 2004 por la reticencia europea a ceder en materia agrícola.

Las discusiones sobre un acuerdo de asociación Mercosur-Unión Europea se iniciaron en 1999, pero estaban paralizadas desde 2004 en el apartado relativo a la liberalización comercial.

Al no llegar a un consenso en ese ámbito, ambas partes suspendieron las negociaciones a la espera de lo que ocurría en el seno de la Organización Mundial de Comercio (OMC) con la Ronda multilateral de Doha, que actualmente también está estancada por la reticencia de la UE a ceder en el tema de los subsidios a su agricultura.

El pasado 4 de mayo, la Comisión Europea dio luz verde a las negociaciones con el Mercosur a pesar de la reticencia de algunos países, encabezados por Francia, que creen que un acuerdo de liberalización perjudicará a sus agricultores.

En ese contexto, el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, explicó que las partes "se comprometieron a comenzar a negociar a más tardar al principio de julio”, y "han expresado su compromiso de alcanzar un acuerdo ambicioso, comprensivo y equilibrado, teniendo en cuenta el rol del comercio internacional, como motor y desarrollo del crecimiento económico.

También "reafirman su compromiso para evitar el proteccionismo en todas sus formas, señaló.

En ese sentido, el Comisario Europeo subrayó que "tenemos que ser concientes de que estas negociaciones requieren intensos esfuerzos de ambas partes para concluir con éxito.

En particular, señaló "la liberalización de algunos sectores de servicios, protección a los derechos de propiedad intelectual, protección de denominaciones geográficas, en las que el MERCOSUR tendrá que hacer movimientos importantes”.

"También los europeos tienen que hacer un esfuerzo. El acuerdo de asociación es un juego, en el que todos ganan, y nuestras regiones tienen mucho que beneficiarse. Sin embargo, las preocupaciones de algunos sectores específicos deberán ser tenidas en cuenta y podrían ser necesarias medidas de acompañamiento, reconoció.

Con el relanzamiento de las negociaciones, se supone que la UE será más flexible, y así lo advirtieron países como Francia, Austria, Polonia, Finlandia, Grecia, Hungría e Irlanda, quienes se oponen a un acuerdo por fuera de Doha, inaceptable desde su punto de vista porque sería ceder en el sensible tema agrícola, un sector con mucho peso en sus economías.