Puto encubierto

07/05/2010
Nacionales - Sociedad
alternative
Para un diputado riojano los gays “son enfermos” y hay que internarlos “en un sanatorio especial para tratarlos de la cabeza”
El diputado riojano José Luis González consideró que las personas homosexuales son "enfermos" a los que hay que buscarle un "sanatorio especial" para "tratarlos de la cabeza", y basó en esa apreciación su rechazo a la modificación de la ley que regula el casamiento civil.

González manifestó que "a esa gente hay que buscarle un sanatorio especial para tratarlos de la cabeza".

"Estoy en contra de esta decisión que tomó la Cámara de Diputados porque creo que los argentinos tenemos un concepto de que el que es hombre es hombre y el que es mujer es mujer", dijo el legislador.

La Cámara de Diputados dio el miércoles sanción parcial a la ley de matrimonio homosexual, con 125 votos a favor, 109 en contra y 6 abstenciones, y ahora ese proyecto debe ser tratado por el Senado.

El legislador, que representa al departamento Ángel Vicente Peñaloza, aseguró: "Sigo en mi postura de que a esa gente hay que buscarles un sanatorio especial para tratarlos de la cabeza, porque no están normal en cuanto a la forma de pensar".

"Tengo un gran respeto por esta gente, pero estoy convencido de que tiene un problema psicológico que hay que tratarlo para que ellos sepan que Dios les dio un sexo para que lo utilicen y no para que no lo quieran reconocer", agregó.

El obispo Antonio Marino, a cargo de seguir las cuestiones legislativas para la Conferencia Episcopal Argentina, consideró "muy grave" el avance parlamentario del proyecto, al advertir que "no constituye ningún progreso" y "va a cambiar de manera revolucionaria el concepto de sociedad y de familia".

"Lo más grave es la posibilidad de que estas parejas puedan adoptar niños", sostuvo el prelado, y afirmó que la votación del proyecto en el Senado "puede ser un poco más difícil", por lo que expresó confianza en que "así sea, para que vuelva a Diputados para su modificación o archivo", concluyó.

“Aprendimos a mentirnos primero, habla de ellos, los homosexuales, a mentir después. A escondernos, a desvalorizarnos, a despreciarnos. A no confiar en nuestra familia más cercana (sostengo que es imposible para cualquier heterosexual, incluso el más abierto, saber lo que eso significa. Los nenes negros, los nenes judíos, siempre tuvieron en su casa un lugar en donde resguardarse de las estúpidas ofensas externas. El primer lugar en donde un nene homosexual es ofendido es su propia casa. Tu hijo, ¿cuenta con vos?). A no hablar. A aceptar resignadamente que las cosas son así. A avergonzarnos de cada gesto íntimo.

No era nada y después fue pecado (no fue Dios, fue un grupo de personas el que lo decretó) y después fue una enfermedad (tan arbitraria que un día dejó de serlo) y también fue un delito (usado siempre discrecionalmente). Y después fue todo junto: pecado, enfermedad y delito. ¿Cómo reaccionar teniendo en contra la religión, la ciencia y el Estado?

El día en que nació el concepto de “orgullo gay”, comenzó a frenarse la injusticia. Osvaldo Bazan hace una ironía: El mundo está demasiado raro: los hijos gay son los que tienen que terminar entendiendo a sus padres. ¿Cómo pueden pedir eso?

Termina diciendo que sueña con este diálogo: ‑Viejos, quería decirles que estoy de novio. -¡Qué alegría, nene! ¿Con un chico o con una chica? (Aplausos en las bancas y en las galerías.)” Discurso del Diputado Agustín Rossi, extraído de la versión taquigráfica de la sesión del miércoles 5 de mayo durante el debate del proyecto de modificación del Código Civil para incluir el matrimonio entre personas del mismo sexo.