Celestinos
Las miradas profundas y sostenidas, algún que otro cabeceo o piropo al pasar, formarán parte de la batería de medidas que quedarán en el pasado para los casanovas modernos de los colectivos daneses.
Ahora la tarea para ellos será mucho más fácil, ya que la empresa Arriva dispondrá en cada uno de sus 103 micros de un par de asientos recubiertos en tela de color rosa con un cartel que dirá Kaerlighedssaede, que en español significa "asientos del amor".
La idea es que allí se ubiquen pasajeros/as que estén con ganas y dispuestos a mantener una charla con su coyuntural compañero/a y, si hay "química", que el viaje se convierta en el puntapié de una futura relación.
En principio, el experimento social durará dos semanas, pero tiene altas chances de prolongarse en el tiempo, sobre todo porque varias pruebas piloto ya dieron resultados positivos, según el vocero de la compañía, Martin Wex. "Me contaron que los jóvenes se sentaban en esos lugares con una gran sonrisa", señaló.
Más allá del objetivo estrictamente romántico, la iniciativa persigue una meta ambiental, cuyas probabilidades de éxito son algo dudosas. La empresa busca, apuntó Wex, "atraer al autobús a la mayor cantidad de pasajeros posible, para que quien viaja solo deje su automóvil en un estacionamiento, incentivado por la posibilidad de hallar la felicidad".
Ya lo decía Friedrich Nietzsche que “todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal”.
Ahora los bondis dinamarquenses funcionarán como celestinos, fomentando el “hay que quererse más” para que todos vivamos más relajados y buscando la felicidad y la paz interior.