Los glaciares recuperan hielo

02/05/2010
Nacionales - Medio Ambiente
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El director del IANIGLA, Ricardo Villalba, vinculó el proceso de calentamiento global y de retracción de los hielos del Artico a la actividad humana, pero no cree en pronósticos apocalípticos para 2012

Una buena noticia entre tanta catástrofe natural fue la recuperación de hielos que se registró en el Artico desde comienzo de año. Los científicos la atribuyeron a una oscilación negativa en el Hemisferio Norte, que revirtió una tendencia al descongelamiento luego del 2007.

Y mejor aún, esa variación se reprodujo en la austral parte antártica, lo cual hizo que se viera más cantidad de hielo que en otros veranos en los glaciares al sur de Bariloche.

Pero los ambientalistas no se hicieron demasiadas ilusiones luego de conocido el informe proporcionado por el director del Centro Nacional de Información sobre Hielo y Nieve en Colorado, Estados Unidos.

Si bien aumentó el volumen de hielo, el calentamiento global como consecuencia de la emisión de gases provenientes de los grandes conglomerados humanos lo derriten y, en consecuencia, todo queda como estaba.

Consultado sobre este repunte de la masa de agua congelada, el director del Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla), con sede en el Centro Regional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Cricyt), de Mendoza, Ricardo Villalba, aclaró que "el clima que estamos viviendo en la actualidad es una combinación (y la comunidad científica está de acuerdo) entre las variaciones naturales del sistema climático, en las cuales está sobrepuesta posiblemente la actividad humana".

En tal sentido, señaló que este proceso de calentamiento y de retracción de los hielos del Artico que ha venido sucediendo con su máxima extensión desde 2007, muchos científicos lo vinculan con una manifestación clara de la influencia humana sobre el clima asociada al calentamiento global.

Sin embargo, advirtió que el clima que estamos viendo, la situación actual, no es únicamente el calentamiento global, ya que el clima ha sido variable durante toda la historia geológica de la Tierra y no tiene por qué dejarlo de ser en la actualidad.

Sobre lo ocurrido particularmente en el Artico, y como bien lo expresara la gente del Centro de Hielo y Nieve de Estados Unidos, debe atribuirse a que "uno de los forzantes de la variabilidad climática, que es la oscilación ártica, equivalente a la oscilación antártica que tenemos aquí en el país, y produjo anomalías de tipo negativas que estuvieron asociadas justamente a toda esta ola de frío que vimos que ocurrió en Europa y la parte Este de EE.UU".

La asoció, seguramente, con el crecimiento del hielo, o una cierta recuperación del hielo: "No sé a qué magnitud ni a qué año estamos volviendo lo que ha ocurrido en el Artico y a eso es lo que estaba refiriendo el director del Centro de Hielo y Nieve", dijo.

A la pregunta de si podría suceder que esa oscilación negativa se reflejara en este lado del Hemisferio y hubiera una recuperación del hielo en los glaciares, Villalba señaló que la oscilación antártica, en particular en este verano, fue negativa.

"Si uno habla con la gente de Bariloche, en particular el Norte de la Patagonia, muchos van a decir que prácticamente no hubo verano. Y que sólo a finales de febrero y comienzos de marzo existieron unos quince días con temperaturas equivalentes a los veranos anteriores", ejemplificó.

Asoció esta situación a lo que ha ocurrido fundamentalmente en enero y comienzos de febrero: hubo mucha lluvia y temperaturas bajas en el norte patagónico.

Afirmó que estuvo vinculado a valores negativos de la oscilación antártica, equivalente a la oscilación ártica en el hemisferio norte.

El científico mendocino manifestó que habían estado visitando los glaciares, como se hace todos los años, y notaron sin duda que de enero a marzo la acumulación de nieve era mayor a la de enero de otros años, y que el proceso de rendimiento de los hielos había sido menor que en otros años.

No obstante, calificó de muy difícil afirmar que esto vaya a cambiar la tendencia general que se traía, pero aseguró que obviamente "la retracción en este año en particular va a ser menor en los glaciares del norte de la Patagonia que en otros lugares.

Comparó con que más al norte, en San Juan, donde no llega la influencia de la oscilación antártica, hay una situación muy crítica, con velocidad de retracción enorme de los glaciares en ese sector de la cordillera.

Atribuyó estos efectos precisamente al proceso de forzantes naturales de variabilidad climática, sobre los cuales se sobreimpone el calentamiento global asociado a la actividad humana.

"Por eso no podemos esperar que todos los años exista una retracción idéntica y marcada de los cuerpos de hielo en respuesta al cambio climático, sino de cómo justamente este juego entre el componente humano y el natural va variando en el tiempo", bajó expectativas.

Ahí diagnosticó: "Es el cambio climático el que provoca el derretimiento de los hielos con la actividad antropogénica como causante, pero la variación del clima tiene una incidencia muy fuerte en estos fenómenos".