No merecen perdón
La cumbre del 9 al 11 de junio, convocada inicialmente para conmemorar la conclusión del año del sacerdote, se ha trasmutado en una manifestación de apoyo al pontífice en momentos en que es blanco de ataques por la catarata de noticias sobre dichos abusos.
Ahora, según el dignatario de mayor rango en
El cardenal William Levada, titular de
No existe “mea culpa” que alcance para remediar tanta aberración de un grupo religioso que se basa en preceptos castradores que derivan en actos delictivos que no merecen perdón, sino castigo.