Por pensar distinto hoy no están
“Quisiera que me recuerden
Joaquín Enrique Areta (*)
Por nuestro compromiso diario con la información, formación, porque queremos ser un aporte sustancial a la construcción de una sociedad responsable, libre y democrática, en esta oportunidad le rendimos un sincero homenaje a los que no están por pensar distinto.
El pasado 30 de agosto se conmemoró el Día Internacional de los Desaparecidos, reconocimiento público a aquellos hombres víctimas de una conducta perversa que practica la humanidad desde hace miles de años y que lamentablemente nuestra provincia fue epicentro de esta barbarie en la década del ‘70.
Algunos, posiblemente agazapados detrás de una persiana americana, decían mientras observaban como fuerzas militares secuestraban a un argentino: “Por algo será” y claro que fue por algo… fue por una Democracia constructiva que hoy vivimos, por un pueblo con ganas de cantar, por un ciudadano auténtico y por nosotros; ángeles sin alas y llenos de “decires”.
El actual representante legislativo en la Comisión Provincial de la Memoria, Raúl Sánchez (detenido en “La Perla” en 1976), supo decir en el recinto: “Lo que caracteriza al mundo libre es la diversidad, diversidad que aquel 24 de marzo se suprimió. El ensañamiento con la vida se convirtió en algo cotidiano y trágico, se suprimió la verdad, se destruyó el pacto básico de las normas que acordamos los hombres para vivir y criar a nuestros hijos”.
Estamos en democracia, y aquellos que hicieron del silencio su doctrina como la Iglesia Católica hoy opinan sobre la realidad del país. Ayer, el titular del Episcopado, Jorge Bergoglio expresó que “el poder y el dinero son como la ginebra en ayunas: marean. La altura marea. Cuanto más grande seas, cuanto más poder, más dinero y más prestigio tengas, más humilde tenés que ser”.
Décadas atrás dominó en nuestro país la intolerancia, proceder que Cónclave Político no usa y nunca usará. Los trasnochados religiosos; parásitos morales, que están entre nosotros hablan de blasfemia cuando alguien los critica negativamente. Será la misma maldición que alguna vez desparramó la religión al cual dicen pertenecer, quienes condenaban a muerte con su silencio clerical a aquellos que pensaban distinto?Es el mismo silencio que ha invadido a los obispos “culí panzones” sobre el juicio contra el sacerdote Christian von Wernich, acusado de violaciones a los derechos humanos. A fuerza de voluntad política habrá juicio y castigo para los hijos del terror. Luego, deberá iniciarse necesariamente un juicio y también castigo a aquellos que desmantelaron el país, hundiéndolo en el fondo del abismo, en la infame década “menemista” de los ’90. Habrá suficientes cárceles para encerrarlos a todos?