Es mejor seguir siendo un Civil

20/04/2010
Nacionales - Sociedad
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La Iglesia francesa encaró una insólita campaña buscando sacerdotes
La iglesia católica francesa lanzó ayer la primera campaña publicitaria de su historia para promocionar las vocaciones sacerdotales y paliar la escasez de curas que sufre mediante una serie de carteles que persigue cambiar la imagen del sacerdocio. Bajo el lema "Why not?" (¿por qué no? en inglés), los obispos galos pretenden afrontar "con humor" la falta de vocaciones que les han llevado a pasar de los 20.404 sacerdotes que tenían en 1998 a los poco más de 15.000 censados en 2008.

Tres carteles, difundidos en forma de postales, folletos y anuncios de prensa, pretenden llamar la atención de los creyentes sobre la posibilidad de integrar el sacerdocio. "La iglesia sabe afrontar con humor y esperanza un asunto tan importante", afirmó al diario Le Parisien el portavoz de la Conferencia Episcopal, Bernard Potvin.

El primero de los carteles, el más osado, se dirige a los jóvenes de entre 16 y 22 años y será distribuido en cafés, restaurantes y cines.

La foto de un sonriente adolescente ha sido incrustada en el traje de un cura, alzacuellos incluido, dibujado como si se tratara de un cómic.
En la solapa puede leerse el lema, escrito en inglés, "Jesús es mi jefe". Con este primer cartel, los obispos persiguen "llamar la atención de los jóvenes en un momento en el que se hacen preguntas sobre su futuro" y proponerles la posibilidad de integrarse en el sacerdocio.

A las puertas de iglesias y en centros universitarios se colgará el segundo cartel, destinado a los jóvenes de entre 22 y 30 años, donde se explica cual es el papel de un cura bajo el lema, esta vez en francés, "¿Un oficio de ministro?".

A los mayores de 30 años va dirigido el último cartel, incrustado esta vez en forma de anuncio en diferentes publicaciones, y que, a diferencia de los otros dos, persigue hacer un llamamiento para recoger donaciones destinadas a los seminarios. En este último anuncio aparece un cura junto al texto: "Soy un hombre como los demás. Acompaño a la gente en los grandes acontecimientos de su vida. Cristo me apasiona y lo digo. Me gusta la vida. Soy cura".

La gente está comenzando a darse cuenta las incoherencias que los curas predican: se llenan la boca hablando del amor al prójimo y de no desear la mujer de su prójimo cuando son los principales en cometer abusos y violaciones, encima de todo, a niños.

Además los preceptos obsoletos y represivos que los guían provocan retrocesos en la sociedad por lo que es mejor seguir siendo un civil más y ayudar a la comunidad desde el lugar que cada uno ocupa, preocupándonos por expandir la igualdad entre los hombres, la protección del medio ambiente y la salud mental y espiritual que llevará a hacer de este un mundo mucho mejor.