Deformados
En virtud de una polémica medida, los maestros de Gran Bretaña podrán hacer uso "razonable" de fuerza física para detener peleas en los colegios o controlar a alumnos que se porten mal o perturben el desarrollo de las clases, de acuerdo con nuevas directrices anunciadas ayer por el Gobierno.
El ministro de Escuelas, Infancia y Familias, Ed Balls, dio a conocer ayer este código de conducta antes de hablar ante la asamblea de los principales sindicatos de educadores de Inglaterra.
"Los maestros tendrán los poderes que necesitan para dar respuesta al mal comportamiento de los pupilos, aunque sé que muchos temen ser sancionados si sacan a la fuerza a un alumno revoltoso del aula. Esto no ocurrirá", señaló Balls. Además, confirmó ayer que es un "mito" que las escuelas no deban tener "contacto alguno" con la policía, en caso de violencia que sea atribuida a alumnos.
Balls dio a conocer ayer, durante una ponencia ante el Sindicato Nacional de Maestros en Birmingham, una guía para educadores sobre el uso de la fuerza en las aulas. Aunque ahora ya tienen la potestad de utilizar la fuerza para contener el mal comportamiento -no para castigar-, muchos maestros británicos no se atreven a hacerlo por temor a "represalias", según reconoció el ministro laborista.
Según esa guía, los maestros podrán utilizar "de forma razonable" la fuerza en caso de que algunos alumnos destruyan propiedad, se comporten de una forma "inaceptable" dentro del aula o participen de peleas con sus propios compañeros.
Explicó Balls que los estudiantes que estén lastimando a otros o planeen algún tipo de violencia física dentro de la escuela, que pueda llevar a un accidente, también podrán ser sometidos al uso de fuerza.
El anuncio fue elogiado por el sindicato, cuyos dirigentes opinan que los maestros son, muchas veces, víctimas de ataques violentos de alumnos y se ven imposibilitados de actuar por miedo a ser sancionados.
Christine Blower, secretaria general del gremio docente, afirmó que el plan "no tiene que ver con los castigos físicos, sino con la contención para prevenir la violencia física".
Por su parte, el ministro para las Escuelas en la oposición, el conservador Michael Gove, afirmó que las políticas de "no tocar" a los alumnos fueron la "principal razón" de los problemas de disciplina en las escuelas.
"Más de 1000 alumnos por día son excluidos de las aulas por mal comportamiento o abusos físicos. Una razón clave de esto es que los maestros tienen miedo de resolver la violencia y la falta de conducta en el aula. Un estudio indicó que más de la mitad de las escuelas británicas cuentan ahora con políticas de no tocar al alumno, que impide que los maestros intervengan físicamente", continuó.
El mal comportamiento de los alumnos pasa por una cuestión estructural de la sociedad actual, donde el núcleo central de la educación es decir la familia, le dedica cada vez menos tiempo a los hijos por el trabajo y el consumismo.
Parece que los ingleses no entienden que, como diría León Tolstoi, “toda reforma impuesta por la violencia no corregirá el mal: el buen juicio no necesita de la violencia”.