Taiana ratificó el compromiso argentino de justicia
El canciller Jorge Taiana señaló ayer en el acto de una nueva conmemoración del atentado a la embajada de Israel que "la Argentina nunca cejará en su empeño para que se haga justicia y para que todos aquellos que planearon, instigaron, ejecutaron, o de cualquier manera colaboraron en los execrables crímenes cometidos en 1992 y 1994, sean juzgados como corresponde”.
También el funcionario recordó el llamamiento realizado por la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner ante las Naciones Unidas "para que las autoridades de Irán cooperen plenamente con la justicia argentina en la causa AMIA”; y lamentó "la intransigencia iraní” en la reunión sostenida en la sede de Interpol la semana pasada”.
Aseveró que "ninguna razón podrá justificar jamás ataques terroristas cuya motivación sólo puede encontrarse en el odio, la intolerancia, el extremismo y la irracionalidad”, y recordó que "nunca es tarde para esclarecer la verdad y castigar a los culpables”.
Ayer a la tarde, desde las 14.50, hora en la que explotó la sede de la embajada de Israel en la Argentina el 17 de marzo de 1992, se conmemoró el 18 aniversario del atentado, en la plaza seca de Arroyo y Suipacha.
El acto se inició con el anuncio emitido por campanadas desde la escuela católica Colegio de Madre Admirable, ubicado frente a lo que fuera la sede diplomática, el sonar de una sirena, la lectura de los nombres de la 22 víctimas identificadas y un minuto de silencio en homenaje de las 29 personas fallecidas.
Luego se colocaron seis ofrendas florales en nombre del Gobierno nacional, la ciudad de Buenos Aires, familiares y sobrevivientes, instituciones de la comunidad judía local, la embajada y la Agencia Judía.
El canciller Taiana reafirmó que "en nombre del gobierno argentino deseo reiterar a los familiares de las víctimas nuestro sentimiento de profunda solidaridad y el compromiso permanente con su causa a favor de la justicia y contra la impunidad”.
Taiana definió a Israel "como un país amigo de la Argentina” y especificó que el atentado a la embajada y a la sede de la AMIA "fueron ataques contra todo el pueblo argentino”.
A pesar de ello ratificó que Argentina insistirá "en todas las instancias que resulten necesarias y con la mayor energía y firmeza para que se haga justicia”.
Los discursos fueron abiertos por Mauricio Klein, hijo de dos sobrevivientes, Mirta y Enrique, quien explicó que su madre trabajaba en la embajada y su padre estaba allí realizando un trámite.
"Me enteré por una amiga de la familia que vive cerca de aquí”, dijo. "Encendí el televisor, mi abuela preguntaba por su hija y me dirigí de inmediato al Hospital Fernández”.
"¿Cómo recurrir a símbolos sin símbolos?” se preguntó, y recordó que "había personas por todos los recovecos pidiendo que los ayuden”.
"Por las tarde y noches, agregó Klein, volvía a esta esquina a revolver escombros, y hasta hoy me queda grabado el odio fundamentalista”, a pesar de lo cual "hemos ido aprendiendo a superar el pasado y sobrevivir más allá de la muerte del otro”.
"Existen los mártires, que siguen entre nosotros. Ellos han vuelto a nacer” dijo refiriéndose a las víctimas del atentado.
Por último se preguntó: "¿qué queda para el hombre cuando supera la confusión al amparo de la impotencia? La esperanza de reclamar por verdad y justicia”, concluyó.
El otro familiar que habló fue Maxi Lanzzieri, hijo de Miguel Ángel Lancieri Lomazzi, un instalador de equipos de aire acondicionado que trabajaba en la refacción en la sede diplomática.
Maxi recordó que "la noticia llegó en la voz quebrada de mi vieja, seguida de un grito desgarrador: mi viejo estaba muerto”.
"Llevamos el corazón partido por todos nuestros seres queridos. Llevo en mi pecho la imagen de mi viejo viniendo a mi cuarto la noche anterior a su muerte a ver qué música escuchaba, es fue la última vez que escuché su voz y vi su cara”.
Y agregó que "muchos son los días que me aferro a una piedra que recogí de lo que había quedado en esta esquina. Pienso, recuerdo, cierro el puño con fuerza como si estuviera abrazándolo, pero cuando me doy cuenta miro la palma de mi mano y sólo tengo una piedra. Mi viejo no está”.
"Mientras escuchamos las mismas respuestas, seguiremos buscando hasta que exista justicia. Mi viejo no está, pero juro que siempre voy a hacer que recordemos a esas 29 personas. Siempre voy a estar entre los primeros en que dé la cara y defienda a capa y espada sus memorias. Nunca olvidaremos a nuestros seres queridos”, concluyó.
Por su parte el ministro de Seguridad Interior de Israel, Yitzhak Aharonovitch, recordó que "el atentado asesino fue perpetrado por un suicida que se inmoló en un coche bomba con 400 kilos de explosivos con el objetivo de perpetrar el mayor ataque a israelíes, pero tenía claro que afectaba a ciudadanos locales y no le interesó en absoluto”.
El funcionario extranjero agregó que "este es el camino del terrorismo, que no tiene un programa estratégico sino que los realiza cuando aparece la posibilidad de perpetrarlo”.
En términos internacionales recordó que "la ola de ataques terroristas ha impactado en muchas partes del mundo, y esto demuestra que no sólo es un problema de Israel”.
Respecto a su visita a la Argentina, ratificó que aquí "están dispuestos a luchar contra el terrorismo” y sobre la comunidad judía en particular advirtió que "nunca más” estará expuesta "a un mundo hostil”.
Por último, el embajador Daniel Gazit se mostró sensible ante "las sencillas historias de los familiares que acabamos de escuchar”.
Sin embargo recordó que "hay 29 almas que nos hacen falta”, y que 18 (los años que hace que se cometió el atentado) en hebreo significa vida. Ellos están vivos y con nosotros”, afirmó.
Y agregó que "vivimos con su memoria porque la vida es sagrada y exigimos que se respete ese derecho”.
También criticó a quienes "invocan a un Dios falso para sacrificar la vida, cualquiera sea el nombre o religión a la cuál se invoque”.
Gazit concluyó afirmando que "continuamos luchando por un mundo mejor, sin odios y por un mundo de paz”.
Por su parte el presidente de la DAIA, Aldo Donzis, expresó ayer "la preocupación de la comunidad judía y la sociedad en general ante la falta procesados y condenados” por el atentado a la Embajada de Israel perpetrado el 17 de marzo de 1992, hace 18 años.
El titular de la representación política de la comunidad judía local expresó que esta "ausencia de justicia genera inseguridad en todo el pueblo argentino”.
Entre las presencias de funcionarios del gobierno nacional se destacaron el ministro de Justicia, Julio Alak; el de Trabajo, Carlos Tomada; el de Educación, Alberto Sileoni; el vicecanciller Victoria Tacetti y el secretario de Culto de la Cancillería, Guillermo Oliveri.
En representación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires estuvieron el secretario general del gobierno porteño, Marcos Peña y el ministro de Justicia, Guillermo Montenegro.
Además, se observó la presencia de los ex jefes de gobierno porteño Aníbal Ibarra y Jorge Telerman; la legisladora María José Lubertino; y la dirigente del Partido Humanista, Lía Méndez.
La comunidad judía de la Argentina estuvo representada por los titulares de la AMIA, Guillermo Borger y la DAIA, Aldo Donzis y por cientos de alumnos de la red escolar de la colectividad israelita porteña.
Los coros del colegio Martín Buber y de la Universidad del Salvador abrieron y cerraron el acto con canciones como `Honrar la Vida` de la autora y cantante popular Eladia Blázquez.