Mémolli destacó el clima de cooperación entre los diversos países que tienen presencia en el continente blanco
El director nacional del Antártico, Mariano Mémolli, destacó el clima de cooperación que se da entre los diversos países que tienen presencia en el continente blanco. Asimismo, elogió la política de integrar a las fuerzas armadas con el trabajo científico.
Mémolli aseguró que es innegable el enorme crecimiento científico que se ha desarrollado desde 2003 en las investigaciones argentinas en la zona, donde hay 13 bases de nuestro país.
Como ejemplo, sostuvo que si bien la baja del Irízar, que era el buque encargado de abastecer las bases, afectó la capacidad argentina, “pudimos recuperarnos y disponer de fondos para alquilar otros elementos para seguir adelante con este tipo de actividades. Se suplió y las campañas antárticas se vienen haciendo normalmente. Desde 2003 hasta hoy nuestro presupuesto creció un 1.600%. Veníamos mal porque los gobiernos anteriores habían dado un magro presupuesto a la investigación antártica”, enfatizó Mémolli.
El funcionario, médico de profesión, lleva 20 años trabajando en asuntos de la Antártica y aseveró que su crítica no tiene un “interés político partidario, sino nacional. Este 1.600% ha permitido que Argentina haya duplicado sus proyectos científicos, mejore sus capacidades tecnológicas y logísticas y pese a que se perdió el Irizar seguimos haciendo campañas antártidas normales. Hay países económicamente poderosos que disminuyeron su inversión en la Antártida y esto tiene que ver con esta histórica política de Estado”, señaló Mémolli.
El profesional informó que si no se hubiesen realizado inversiones, en los próximos cinco años “hubiéramos perdido al personal formado con la política de achique del Estado. Los científicos empezaron una etapa de jubilaciones y no teníamos personal de recambio que siguiera la posta de nuestros investigadores. Por ello, pasamos a planta permanente a científicos y técnicos que estaban hace 26 años en condiciones precarias de trabajo. Una vez hecho esto, se crearon cargos a través de una modalidad de contrato para jóvenes investigadores y técnicos para trabajar en la Antártida y así se vayan formando para pasar luego a un cargo en planta permanente pero ya con una experiencia previa. Aparte se abrieron todos los proyectos de investigación a universidades y organismos de investigación”.
Al respecto, el director aseveró que por sus investigaciones en la Antártida hoy existe un reconocimiento mundial al Conicet, la UBA y el Instituto Antártico Argentino.
“Estamos a 900 km de la Antártida, tenemos ventajas comparativas y la política que se implementó en cuanto a que las fuerzas armadas apoyen la actividad científica es interesantísima: que se involucren en las investigaciones, en el avance tecnológico, en la convivencia con científicos, en la protección ambiental del continente antártico es fundamental y es lo que estamos haciendo”, dijo Mémolli.
El profesional informó que en estas investigaciones, Argentina desarrolló el primer genoma en la Antártida.
“El resultado se le entregó en 2008 a la Presidencia de la Nación para que actúe como responsable de esa información”, acotó.
por otra parte, el director del Antártico Argentino informó que de las 350 personas que en estos momentos están trabajando en las bases argentinas en la Antártida, debe haber un 60 % de militares y un 40% de civiles.
“Los militares dan mucho apoyo en aspectos técnicos, la logística la hacen ellos. Y en el plano del 40 % civil prácticamente se ha llegado a la igualdad de género. Ahora evaluamos los proyectos por su capacidad y no por género”, indicó.
“No estamos haciendo prospección petrolera porque eso lo prohíbe el Tratado Antártico pero se conoce cómo es la biología, el clima. Estamos hablando de 1.400.000 kilómetros cuadrados en un momento en que el mundo esta súper poblado”, insistió.
El investigador reiteró que la importancia de la Antártica para la Argentina es central. Afirmó que si bien podría llegar a haber petróleo, la reserva mundial de agua está allí.
“Se hace difícil extraerla pero se sabe que está. Por el cambio climático global es posible que se altere el contenido de los suelos y sean mejores para la vida humana”.
Más adelante, dijo que el cambio climático afecta muchísimo al continente porque se derriten cinco giga toneladas de hielo por año, especialmente en el norte, en la península Antártica. “Hay especies que no subsisten a estos cambios y otros se adaptan. Podría haber aumento en el nivel de los mares y una concentración de vapor de agua en la atmósfera que produce un mayor calentamiento en el resto del mundo”, indicó.
Las 13 bases
Hay en el continente blanco trece bases argentinas (6 permanentes, con actividad todo el año, y 7 transitorias, que se activan en forma rotativa en los meses de verano) en las que se desarrollan tareas científicas, técnicas y de servicios.
De ellas, 5 pertenecen al Ejército (Esperanza, Jubany, Belgrano II, San Martín y Primavera), 2 a la Fuerza Aérea (Matienzo y Marambio), 5 a la Armada (Orcadas, Cámara, Decepción, Petrel y Melchior) y 2 a la Dirección Nacional del Antártico (Jubany y Brown), organismo del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación y responsable del Plan Anual Antártico.
Entre los seis asentamientos permanentes se destaca la Base Marambio, punto a través del cual se brinda a la comunidad antártica nacional e internacional el apoyo logístico para proyectos científicos del Programa Antártico, traslado de personal y carga, búsqueda y salvamento, lanzamiento de cargas y evacuación sanitaria.
La Base Esperanza es la más septentrional, puerta de entrada al continente blanco. En ella funcionan la Escuela Nº 38 “Presidente Julio A. Roca” y la Radio-Emisora LRA 36. Sus dotaciones son integradas por científicos, maestros de escuela y personal del Ejército con sus familias.
Otro polo científico importante lo constituye la estación científica Jubany, emplazada en la Isla 25 de Mayo. Actualmente es la base científica argentina por excelencia, y permite el desarrollo de investigaciones relacionadas a las ciencias de la tierra, de la vida y físico-químicas. En 2003 el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales inauguró en sus instalaciones el primer cine antártico, la Sala Bicentenario.
La base permanente más occidental del Territorio Antártico Argentino (y una de las más antiguas, ya que fue fundada el 21 de marzo de 1951 por el entonces coronel Hernán Pujato, pionero argentino de la exploración antártica) es la San Martín, y su ubicación posibilita el control de la parte central de la Península.
La Base Orcadas, fundada el 22 de febrero de 1904, es la más antigua de todas las bases antárticas tanto argentinas como de otros países. En 1927 se envíó la primera dotación constituida íntegramente por argentinos nativos y se inauguró la primera estación radiotelegráfica oficial en la Antártida.
En las siete bases temporarias (Brown, Cámara, Decepción, Matienzo, Petrel, Primavera y Melchior) se realizan tareas de mantenimiento de las instalaciones y acopio de datos. En la 2008/2009 la novedad fue la presencia de una dotación exclusivamente femenina (9 mujeres de la Fuerza Aérea) en la Base Matienzo.
Consciente de la importancia del desarrollo humano, científico y técnico en el sector más austral de nuestro territorio, desde 2003 el Gobierno ha incrementado en un 6.000 % el presupuesto destinado a este sector, y el personal en un 60%.