Corazón con agujeritos
Incluso antes de nacer, los niños hispanos y de raza negra parecen tener más probabilidades de convertirse en personas obesas, sugiere una nueva investigación en Estados Unidos.
Los hallazgos ayudan a explicar las tasas desproporcionadamente elevadas de obesidad en los niños de las minorías. Con frecuencia los ingresos familiares influyen en esto, pero también las costumbres y creencias culturales, señalaron los autores del estudio.
Examinaron más de una decena de circunstancias que pueden incrementar las posibilidades de obesidad, y casi todas eran más comunes en los niños hispanos y afroestadounidenses que en los de raza blanca. Estos factores incluían los hábitos de alimentación y de sueño en los recién nacidos y en los primeros años de la infancia, así como el que las madres hayan fumado durante el embarazo.
En otro estudio, también preocupante, los investigadores encontraron indicios de inflamación en niños obesos, incluso de 3 años. Fue más frecuente hallar niveles elevados entre los hispanos y los negros.
Estos indicadores de inflamación han sido vinculados con la obesidad en adultos y se piensa que incrementan las posibilidades de desarrollar enfermedades del corazón. Se desconoce qué tan significativos puedan ser en los primeros años de la niñez, pero la principal autora del estudio dijo que nunca pensó que podrían encontrarse en niños tan pequeños.
"Creemos que las células de grasa en el cuerpo generan inflamación, y que la inflamación provoca daño en los vasos (sanguíneos)", dijo la investigadora Asheley Cockrell Skinner, de la Universidad de Carolina del Norte, la principal autora.
Los resultados sugieren que los niños de 3 años con inflamación ya podrían tener cambios en sus arterias que podrían hacerlos propensos a padecer problemas cardíacos posteriormente, aunque es necesario examinar eso en investigaciones futuras, señaló.
El 20% de los niños hispanos y de raza negra de entre 2 y 19 años son obesos, frente al 15% de los blancos, muestran datos recientes del gobierno.
En el estudio de disparidades raciales, los factores de riesgo examinados incluyeron: el que las madres hayan fumado durante el embarazo; el aumento de peso inusualmente rápido en los pequeños; el comenzar a recibir alimentos sólidos antes de los cuatro meses de edad; el que las madres presionen rutinariamente a los niños pequeños a que coman más; el que los infantes duerman menos de 12 horas diarias entre los seis meses y los 2 años de edad; y el permitir que los niños muy pequeños ingieran bebidas azucaradas, comida rápida y/o que tengan televisores en su habitación.
Pese a que cada vez está más descuidada, la obesidad es una enfermedad y debe ser considerada como tal con todo lo que ello implica, y más aún cuando las víctimas son los niños.
En estos tiempos actuales el aceleramiento en nuestras rutinas no nos permite recapacitar y cambiar la comida rápida por una buena alimentación para mejorar nuestra calidad de vida, nuestro organismo y nuestro espíritu.