Balada para un Loco
Tomó estado parlamentario en
La iniciativa enviada por el Ejecutivo provincial contempla la promoción, la prevención y la atención oportuna de la salud mental de la población, entendida como el desarrollo integral de las personas, su realización como individuos y sujetos sociales, integrados en sus ámbitos familiares, comunitarios, institucionales y sociales.
En este sentido el proyecto persigue, entre otros, el objetivo de garantizar el acceso de la población, sin ningún tipo de exclusión, a la atención en salud mental, a través de servicios adecuados, integrados y conducidos por expertos en esta problemática.
Asimismo y para promover la vigencia del goce del derecho humano a la salud mental, en cualquiera de sus formas, la iniciativa dispone la creación del Consejo Consultivo para
Las funciones del Consejo son instar a la correcta aplicación de esta ley a través de acciones de control, estudios de campo, reuniones institucionales, tareas de promoción, etcétera; realizar propuestas de modificación legislativa en este tema o aquellos relacionados indirectamente.
El proyecto de ley también crea el Comité Intersectorial Permanente, que persigue el objetivo de abordar en forma conjunta e integrada las problemáticas encuadradas en la ley que afectan a las poblaciones como la discapacidad, adicciones, violencia familiar, etcétera.
Para cumplir con todo los propuesto en el proyecto de ley, la planificación sanitaria paulatinamente transformará las instituciones y servicios de salud mental que existen actualmente, y creará nuevas instituciones y programas como Hospitales de Día, Casa de Medio Camino, Talleres protegidos artístico culturales, programas de rehabilitación socio-laboral, atención domiciliaria en salud, etcétera.
A través de la iniciativa el Estado se compromete a garantizar la promoción, prevención, tratamiento y rehabilitación en salud mental en todo el territorio provincial, por lo que para ello asegura la accesibilidad geográfica, económica-social y cultural de la población al sistema de atención en esta problemática.
Además la organización territorial del sistema de salud mental mediante el establecimiento de zonas sanitarias de integración en salud mental, el reforzamiento de los servicios locales, la participación de la sociedad civil y de la comunidad en la definición y abordaje de estas problemáticas, así como el fortalecimiento de las redes y lazos sociales.
La iniciativa asegura también el compromiso de la provincia para la protección de las personas que requieran servicios de salud mental frente a cualquier tipo de discriminación o estigmatización.
Según expresaron en los fundamentos del proyecto el Ministro de Salud, Oscar González, y el vicegobernador Héctor Campana a cargo en ese momento del Ejecutivo provincial, “la reforma del sistema de salud mental debe producirse en la dirección de la descentralización, la desinstitucionalización, la desmanicomialización, la desjudicalización, la territorialización y el fortalecimiento de la red de salud mental mediante la estrategia de
“Se debe proceder a la creación de dispositivos modernos y alternativos de salud mental y a la generación de programas específicos para la prevención y asistencia de las problemáticas psicosociales y padecimientos mentales prevalentes”, agregaron.
Para ello el Ejecutivo provincial propone un nuevo sistema de salud mental organizado en tres niveles: el primero integrado a municipios o comunas en el que se distinguen acciones de promoción de la salud y prevención de las enfermedades generadas desde la propia comunidad, llevadas a cabo por profesionales de la salud.
Un segundo nivel de atención para el diagnóstico y abordaje interdisciplinario de problemáticas de salud mental, que por su complejidad deban ser llevadas a cabo en hospitales provinciales o municipales.
Y por último un tercer nivel, en instituciones monovalentes de mayor complejidad, que requieran de un sistema de atención y contención en crisis, guardia permanente e internación a tiempo completo pero por breves períodos.
Durante las últimas décadas ha persistido en el país y en la provincia una visión asistencialista, individualista y centrado en las patologías, que influyó en el sostenimiento a lo largo de más de un siglo de los manicomios, verdaderos depósitos de personas que han sido definitivamente segregadas de los ámbitos vitales en los que es posible sostener la salud.
Al respecto el vicegobernador y el ministro de Salud expresaron que “es necesario consolidar el avance hacia concepciones preventivistas, comunitarias que promuevan la accesibilidad de la población a los servicios de salud mental y la integración de redes sociales, familiares y grupales, creativas, recreativas y rehabilitadoras”.
Concluyeron asegurando que “el fin último del sistema de salud mental debe ser el de proteger a la salud, atender a la enfermedad, rehabilitar e integrar al paciente a la vida familiar y comunitaria, basándose en conocimientos y prácticas de salud”.