Guardiaaaaaa!!!
Diversos, a veces innumerables, son los temas o circunstancias que el Estado debiera solucionar, ya sea por mandato popular u obligación constitucional. Bajo estos cielos de compromisos políticos y sociales, existe una problemática estelar que causa molestia y “juega” peligrosamente con el humor social: la crisis carcelaria.
La fuerte incomodidad, “una piedra en el zapato”, retazos de crisis social tras las rejas, puñalada ciudadana, normativa obsoleta, “descuido” institucional, políticas coyunturales que danzan al son de las encuestas adversas o de la agenda periodística; son algunos contextos o escenarios por donde merodea la realidad adversa de las cárceles, habitáculos de depósito de seres humanos con suerte impía.
En
Una de las iniciativas requiere pormenores sobre condiciones de preservación de los inmuebles que se establecen como requisito para su venta, proyecto de planificación e impacto ambiental y destino de los fondos provenientes de ambas ventas.
También, los parlamentarios del centenario partido sumido en una crisis peor que la carcelaria, exigen en otro proyecto al Ministerio de Justicia provincial, la cantidad de penados que cada Juzgado de Ejecución Penal existente tiene bajo su competencia y detalles sobre la existencia y resultados (si los hubiere) de los controles obligatorios relacionados a la verificación y cumplimiento de las normas de sanidad e higiene en los establecimientos carcelarios de Córdoba.
La triste realidad carcelaria en más vieja que la pena, desconcierta y abruma gobiernos de todos los colores. Solamente los amigos inseparables de