Palos al Progreso
El arzobispo de Buenos Aires, cardenal Jorge Bergoglio, exigió ayer al jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri, apelar el nuevo fallo judicial que permite a una pareja de hombres contraer matrimonio en la Ciudad, al recordarle que "tiene la obligación" de hacerlo.
"Dado que el Poder Ejecutivo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es el garante de la legalidad en la ciudad, el Sr. Jefe de Gobierno, a través del Ministerio Público, tiene la obligación de apelar el fallo", advirtió el arzobispado en un comunicado.
Desde el Poder Ejecutivo porteño ya habían anticipado que no apelarán el fallo.
La Iglesia rechazó así la decisión de la jueza en lo Contencioso Administrativo de la Capital Federal, Elena Liberatori, quien hizo lugar a un amparo presentado por una pareja homosexual y ordenó que el Registro Civil le otorgue un turno para concretar la unión.
El arzobispado aseguró que ese fallo judicial es "contrario" a la legislación vigente en el país, que regula el matrimonio como "una entidad civil integrada por un hombre y una mujer".
Tras señalar que "desde épocas ancestrales el matrimonio se entiende como la unión entre el varón y la mujer", aclaró que "su reafirmación no implica discriminación alguna".
La sociedad argentina no avanzará si se toma en consideración la opinión eclesiástica que a través de sus dogmas absurdos impide el desarrollo hacia el progreso, porque permitir el matrimonio entre personas de ambos sexos es otorgar derechos a quienes están relegados y es dar un paso más en la lucha contra la igualdad de las personas.