Dictadura Eclesiástica
El arzobispo de Toledo, Braulio Rodríguez, echó al cura párroco de las localidades de Noez y Totanés, que gastó unos 17.000 euros en líneas eróticas, páginas de contenido sexual y prostíbulos, según fuentes próximas al arzobispado.
El sacerdote, de 27 años, llevaba menos de un año en estos municipios y oficialmente ha sido cesado por el arzobispo Braulio Rodríguez ante las "irregularidades económicas detectadas".
El párroco destituido confesó públicamente que había "sacado dinero" de las hermandades y se comprometió a reunirse con los cofrades para tratar de arreglar la situación, según ha dicho la alcaldesa de Noez, Yolanda Sánchez.
Sobre si el cura pudo gastarse el dinero de los cofrades en actividades de índole sexual, la alcaldesa ha reconocido que entre los vecinos había "comentarios de este tipo".
La alcaldesa de Noez considera que el arzobispado "ha actuado como tenía que hacer", habida cuenta de las irregularidades económicas detectadas en las Hermandades y Cofradías.
"Este es un pueblo muy pequeño y todo se habla y se cuenta", ha dicho la alcaldesa, recalcando que el párroco llegó en la primavera de 2009 al municipio.
Por su parte, el alcalde de Totanés, Gonzalo Rojas, ha admitido que tenía conocimiento "aunque no de forma oficial" de la destitución del párroco, y también se ha referido a los "comentarios y rumores" de los vecinos del pueblo, en particular en las últimas semanas, aunque no ha querido ser más explícito respecto al cariz de estas habladurías.
Robar para satisfacer sus necesidades sexuales naturales es consecuencia de la dictadura eclesiástica que a base del miedo impone leyes absurdas como la del celibato.