El nieto recuperado se acercó a Abuelas por propia voluntad

23/02/2010
Nacionales - Derechos Humanos
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Según contó Francisco cuando le preguntó a la mujer que decía ser su madre, ésta le confesó que lo habían traído de Campo de Mayo y que había posibilidades de que fuera hijo de desaparecidos

Francisco Madariaga se acercó a Abuelas de Plaza de Mayo el 3 de febrero último bajo el nombre de Alejandro Ramiro Gallo manifestando que tenía dudas sobre su identidad.

Cuando le preguntó a la mujer que decía ser su madre, Susana Colombo, ésta le confesó que lo habían traído de Campo de Mayo y que había posibilidades de que fuera hijo de desaparecidos.

Con esta información, recordaron las Abuelas en un comunicado, el joven decidió acercarse a la institución acompañado por la propia Colombo.

La mujer dijo que su ex esposo llamado Víctor Alejandro Gallo era oficial de Inteligencia del Ejército y que en 1977 le dijo que había un niño abandonado en el Hospital Militar de Campo de Mayo, a lo que ella respondió que "cómo iban a dejar un niño abandonado, que lo trajeran".

Colombo relató que Gallo llevó el bebé a la casa el 10 de julio de 1977 y que el bebé "todavía tenía el cordón umbilical, que indicaba que había nacido hacía pocos días".

Tanto Francisco como Colombo indicaron que Gallo "dispensaba un trato violento para ambos, y relataron diversas agresiones tanto físicas como verbales".

La mujer recordó además que antes de acudir a Abuelas llamó por teléfono a Gallo para manifestarle que Ramiro (Francisco) estaba dudando de su identidad.

"Casualmente -añade el comunicado- luego de ello Francisco sufrió dos incidentes que vinculó con las circunstancias de que Gallo se enterara de la búsqueda que iniciaba".

El miércoles 17 de febrero, luego de tomadas las muestras de ADN, la jueza federal de San Isidro, Sandra Arroyo, llamó a la Asociación Abuelas para confirmar la restitución de identidad.

La madre de Francisco, Silvia Quintela nació el 27 de noviembre de 1948 en Punta Chica, partido de San Fernando. Estudió medicina en la Universidad de Buenos Aires y en el momento de su secuestro estaba terminando su residencia como cirujana en el hospital municipal de Tigre.

Era militante de Montoneros y fue detenida en Florida, zona norte del conurbano bonaerense, en Hipólito Yrigoyen y vías del ferrocarril Mitre. Permaneció en el Centro Clandestino de detención "El Campito" de Campo de Mayo y en julio de 1977 se le practicó una cesárea, en la que dio a luz un varón.

Su marido, Abel Madariaga nació en 1951 en Paraná, cursó la carrera de agronomía en la UBA hasta que fue expulsado por la intervención de esa casa de estudios. Al igual que Silvia militaba en Montoneros.

Poco después del secuestro de Silvia, Abel se exilió en Suecia y luego en México y regresó al país en 1983, cuando emprendió la búsqueda de su hijo que antes habían iniciado su madre Sara y su suegra Ernestina.