Cuestión de poder

27/03/2008
Nacionales - Opinión
alternative
“Cacerolazos, revueltas y movilizaciones parecieron despertar viejos fantasmas”

El campo estaba expectante al discurso presidencial y aguardó pacientemente a que llegara la hora de escuchar la posición oficial con respecto al conflicto agrario que había comenzado trece días atrás por la suba en las retenciones, con la esperanza de encontrar un principio de solución a su reclamo. 

No solo no lo encontraron sino que se chocaron de frente con la firme decisión del gobierno nacional de continuar con la política de retenciones acompañada de la dura aseveración presidencial que bajo las circunstancias de protesta generalizadas en todo el país de no se dejaría extorsionar.

Tales posiciones antagónicas respecto a las pretensiones del campo generaron un clima de protesta que se fue acentuando en cada provincia del país donde hay una fuerte producción agrícola y en donde mantenían desde hace casi dos semanas a su gente movilizada a lo largo de las rutas paralizando el traslado de la producción y el abastecimiento de mercaderías que al día de hoy es insostenible.

En las ciudades, marchas espontáneas, cacerolazos, revueltas y movilizaciones parecieron despertar viejos fantasmas -nuevos al tiempo-, de lo que sucedió durante el gobierno de Fernando de la Rúa. Pero fue solo eso, un parecer.

Finalmente, la gente movilizada fue la que tenía alguna vinculación con los trabajadores agropecuarios y aquellos que en estas ciudades aprovecharon el malestar del campo y su posición de “oposición” al gobierno como un conductor de su descontento con éste, ya sea por la incapacidad de frenar la falta de productos en las góndolas (que estos si, remueven las tripas de los recuerdos mas devastadores del desabastecimiento de este país), la inflación, el Indec o algún que otro justificado motivo.

Lo cierto es que la gran mayoría de los argentinos asistimos perplejos a un conflicto de intereses de vieja data que pone en juego cuestiones ideológicas de poder.

Desde que éstas tierras australes son aradas con trabajo y con sudor, los poderosos fueron cada vez más poderosos y nunca nadie pudo doblegarlos, por eso hoy, tocados en sus más intrínsecos intereses, combaten con el escudo de los trabajadores rurales cuestiones ideológicas de poder a un gobierno que debe demostrar que la distribución de la riqueza es posible, que su posición es ideológica,  no de poder.