El Reflejo
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que, a pesar de la crisis de hipertensión que sufrió la semana pasada, no cambiará sus planes previstos para el último año de su segundo mandato aunque prometió cuidarse, al retomar ayer sus actividades gubernamentales.
El mandatario, que debió cancelar su ida al Foro Económico de Davos por su crisis de salud, aseguró que luego del Carnaval, iniciará una suerte de "maratón" de viajes, que incluye su visita a 22 países hasta agosto.
Lula admitió, en su programa radial semanal Café con el Presidente, que el malestar que sintió cuando visitaba la ciudad de Recife, la semana pasada, "pudo haber sido causado por exceso de trabajo, por contar con una agenda muy pesada".
Pero a pesar de reconocer "la necesidad de reducir la cantidad de trabajo", afirmó que "si el gobierno, que está en su último mandato, comienza a aflojar la agenda, da la impresión de que el gobierno acabó, pero falta un año".
"Me voy a cuidar, pero voy a continuar trabajando porque el presidente no se puede quedar en Brasilia, tiene que recorrer Brasil, visitar obras, inaugurar, dar órdenes de servicio, ese es mi papel", dijo el mandatario.
Lula da Silva pretende hacer el máximo de viajes posibles en los próximos cinco meses para después de agosto quedar liberado para sus compromisos en vistas a la campaña de su Partido de los Trabajadores, PT, para las próximas elecciones presidenciales, que serán en octubre.
La agenda de países que el presidente espera visitar incluye a México, Cuba, El Salvador, Haití, Uruguay, Israel, Jordania, Palestina, Estados Unidos, Irán, China, Rusia, Canadá, España, Argentina, Bolivia y Venezuela, además de cinco países de África, aún sin definir, según reportó Folha de Sao Paulo.
Sin lugar a dudas la fortaleza y la solidez de un país se construyen a partir de grandes líderes que reflejan esos mismos valores durante su vida. Lula es la cabeza de un gigante sin pies de barro que se yergue y se refleja el uno con el otro.