El Pasado lo Condenó
Raúl Ernesto Morales, víctima del terrorismo de Estado y querellante y testigo en el último juicio por crímenes de lesa humanidad en Córdoba, falleció ayer a causa de un cáncer en el hombro, sumado a las profundas secuelas físicas que le quedaron de las torturas que padeció durante su detención en distintos centros clandestinos y cárceles.
Fue testigo clave en el segundo juicio que se realizó a Luciano Benjamín Menéndez, ya que su testimonio comprometió seriamente a Miguel Ángel “Gato” Gómez.
Morales, quien era albañil y militaba en la Juventud Peronista, afrontó el juicio que condenó a algunos de sus torturadores, y aunque tenía 59 años, el fiscal del juicio, Carlos Gonella, reconoció que al verlo, pensó que se trataba de una persona de 80 años. Esas secuelas de la dictadura las arrastró durante 30 años y logró soportarlos hasta llegar al juicio mientras un cáncer avanzaba sobre uno de sus hombros. Sin embargo, el día de la sentencia no pudo estar presente por que estaba internado.
Su declaración conmovió a los presentes por las huellas del terror que se evidencian en sus palabras, gestos y en su cuerpo. Durante su perturbador relato manifestó que no entiendía “por qué se ensañaron conmigo de esa manera. Me arruinaron la vida! Tengo 59 años y ando con un bastón”
Las torturas físicas y psíquicas que Morales soportó durante los dos años que estuvo detenido en distintos centros clandestinos y cárceles, quedaron marcadas en su cuerpo. En esa época tenía sólo 26 años y no pudo volver a ejercer su oficio de albañil a raíz de las profundas secuelas físicas que le quedaron. Perdió riñones, le quebraron costillas, le quemaron los genitales, lo denigraron de una manera despiadada.
Respecto al fallecimiento de Morales, el Secretario de Derechos Humanos, Dr. Raúl Sánchez, expresó sus más sentidas condolencias a los familiares y dijo que el fallecimiento de Morales “es una pérdida sensible para todo el ámbito de Derechos Humanos” y agregó que “rescatamos en Morales la figura de un luchador popular y comprometido militante de la Juventud Peronista. Su último gran aporte a la causa de de la defensa de los Derechos Humanos fue haber testificado con absoluta entereza y valentía en el juicio a Menéndez”.
"Desde la agrupación Hijos y de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas despedimos a sus restos y lo guardaremos en la memoria con la entereza y valentía que demostró durante tres décadas", manifestaron dichos organismos en su comunicado.