Cínico
Con el libro "Volver a matar" en una mano y esposado en la otra, el ex marino Alfredo Astiz ingresó ayer a la sala de audiencias del Tribunal Oral federal, donde se desarrolla el juicio contra 19 ex integrantes del Grupo de Tareas 3.3.2, de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA).
Los acusados, que pudieron ser fotografiados libremente por los reporteros gráficos de distintos medios y filmados por una única cámara de TV, serán juzgados los próximos meses por 85 crímenes de lesa humanidad cometidos en el principal centro de detención ilegal de la Armada, por el que pasaron unas 5 mil personas.
Se les imputa incontables casos de tomentos pero también están acusados por la desaparición del periodista Rodolfo Walsh, el secuestro de las monjas francesas Alice Domon y Leonie Duquet y el de las fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, Mary Bianco, Esther de Careaga y Azucena Villafor de Vicente.
Jorge "Tigre" Acosta, Juan Antonio Azic, el médico Carlos Octavio Capdevilla, Julio César Coronel, Adolfo Donda, y Juan Carlos Fotea ingresaron a la sala esposado de a dos y se ubicaron en silla predeterminadas por el tribunal.
También se sentaron en el banquillo de los acusados imputados Manuel García Tallada, Antonio Pernías, Jorge Radice, Juan Carlos Rolón, Raúl Scheller, Ernesto Weber, Carlos Orlando, Miguel µngel García Velasco y Ricardo Cavallo.
La única excepción fue el vicealmirante Oscar Montes, jefe del GT3.3.2 y luego canciller durante el Mundial 78, y que a los 85 años esperó el ingreso de los demás acusados en una silla de ruedas.
El tribunal, que integran los jueces Daniel Obligado, Oscar Hergott y Ricardo Farías, resolvió apartar del juicio por razones médicas, al menos momentáneamente, a Nestor Savio y Carlos Generosos, a los que ayer a la mañana se sumó el pedido del ex capitan de fragata Alberto Gonzáles, que presentó un certificado médico de atención en el Hospital Naval.
También tomó precauciones al colocar en la planta baja del auditorio a los familiares de las victimas, sobrevivientes y querellantes, y en el palco superior aun grupo de retirados de la marina y familiares de los imputados.
Abajo, junto al secretario de derechos humanos Eduardo Duhale y su segundo Luis Alem, se ubicaron entre otros el ex detenido desaparecido Julio Piumato, ahora jefe del gremio judicial; Lilia Ferreira, viuda de Rodolfo Walsh, y algunas integrante de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.
Lucrecia Astiz, “hermana del Rubio", siguió la audiencia desde arriba, cerca de la defensora de la represión ilegal Cecilia Pando y de los abogados Mariano Gradin y Gerardo Palacios Hardy, que criticaron los juicios por considerar "prescriptos" los delitos pero que no defienden a los imputados, que en su mayoría cuenta con defensores oficiales.
Treinta y ocho periodistas de medios gráficos fueron acreditados en esta prima audiencia, entre ellos de los medios franceses Le Figaró y La Croix, de las agencias internaciones AP, AFP y Reuters
En la primera audiencia se inició la lectura del auto de elevación a juicio del juez instructor Sergio Torres y continuará el próximo miércoles.