Mas que un Socio
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner aseguró ayer que el "gran desafío" del Mercosur "es construir un espacio de integración, complementariedad y valor agregado, que vaya más allá del mero intercambio comercial".
Para ello, dijo, que es necesario "superar las asimetrías" que existen entre los países más grandes y los más chicos, algo que se logra "dándole mayor valor agregado a los productos y complementariedad a las economías".
La presidenta argentina destacó estos conceptos durante su discurso en la 38va. Cumbre de presidentes del Mercosur de Montevideo, en la que su par uruguayo Tabaré Vázquez le entregó la presidencia pro témpore del bloque.
"Solamente pudimos construir en la región un espacio de carácter comercial, el gran desafío que tenemos pendiente es construir un mercado que pueda competir con otros", dijo la jefa de Estado.
Explicó que estas "carencias" se evidencian fundamentalmente "cuando hay crisis", tal como la que afectó durante el 2009 a la mayoría de los países del mundo, y dijo que es necesario contar con "construcciones más profundas que tengan que ver con la integración, la complementariedad, y el valor agregado".
"Las asimetrías no se van a superar desde el plano comercial, sino del valor agregado de los productos, de la complementariedad de nuestras economías y de la integración en cadenas de valor", consignó la jefa de Estado.
Reconoció que para superar las asimetrías la mayor responsabilidad corresponde a las economías de mayor volumen, como son la argentina y la brasileña, y recordó que en la Unión Europea este papel le tocó a Alemania.
Dijo también que en pos de ayudar a las economías más pequeñas a disminuir sus asimetrías, es importante el "comercio intrazona", así como también para "construir un mercado potente".
Rescató asimismo la importancia que tiene para el Mercosur que "más gente tenga salarios" y "trabajos decentes" en cada uno de sus países miembros, porque es la forma de construir un "mercado interno más fuerte, con más consumidores".
"Sin salarios, sin trabajo decente, es imposible consumir, y esta fue la lógica de la Unión Europea, pero hasta ahora no la nuestra", reflexionó la mandataria argentina, que advirtió sobre el riesgo de que de otra forma el Mercosur se convierta en una zona de "colocación de productos por parte de los grandes gigantes de la economía mundial".
Dijo también que es necesario prestar atención al concepto de proteccionismo, ya que "no sólo se desarrolla en aduanas", sino también a través de "subsidios, tipos de cambios, ventajas impositivas", entre otras variantes.
"Esta situación va a exigir una discusión un poco más profunda, para encontrar los caminos que nos ayuden a superar asimetrías que si se siguen profundizando van a quitar competitividad a la región", aseveró.
La Presidenta hizo también referencia a otro desafío, que es "poder arribar a un acuerdo con la Unión Europea" y, para ello, dijo, en la próxima cumbre de Madrid, en mayo, "es necesario empezar al revés, es decir por los puntos en común y no por las diferencias".
"La metodología que vamos a proponer a España (tiene la presidencia pro témpore de la UE) y que hoy consultamos con empresarios es empezar al revés de lo que siempre hacemos. En vez de comenzar por las cosas en las que no estamos de acuerdo, empezar a repasar e ir cerrando capítulos en los que estamos de acuerdo", detalló.
Ante sus pares de Paraguay, Fernando Lugo; de Uruguay, Tabaré Vázquez; de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; y de Venezuela, Hugo Chávez, mencionó los capítulos en los que existirían acuerdo son: servicios, integración, cooperación y compras gubernamentales.
Las cuestiones más ásperas que quedarían para la etapa siguiente serían los subsidios agrícolas y la cuestión industrial, en donde podrían utilizarse "mecanismos de adaptación competitiva que fijen plazos teniendo en cuenta debilidades de cada sectores".