Sálvese quien Pueda
La detenida Solange Bellone aseguro al juez federal Norberto Oyarbide que la droguería del también apresado Néstor Lorenzo le debía "mucha plata" a su marido asesinado Sebastián Forza al tiempo que intentó desvincularse de la mafia de medicamentos adulterados, al asegurar que ella no decidía nada en la empresa familiar.
Forza "era el jefe, yo era la que firmaba" refirió sobre el funcionamiento de la droguería "Seacamp" de la que figura como directora, en la declaración prestada hasta altas horas de la madrugada del sábado ultimo, informaron a Télam fuentes judiciales.
"El manejo con los clientes y proveedores lo tenía Forza", aseguro la mujer, de 32 años, quien dijo al juez que desde la muerte de su marido se quedo sin dinero y sobrevive de la venta de la ropa y otros efectos personales de Forza.
De hecho contó al juez que registró la marca "las viudas de la efedrina", ante la posibilidad de escribir un libro con su historia y obtener un rédito económico.
"Yo no soy del rubro, nunca vi nada raro" dijo la viuda al juez al asegurar que la droguería de Lorenzo, detenido como supuesto jefe de una asociación ilícita, "le debía mucha plata" a Bairesmed, su droguería.
Además aseguró que el trato con la obra social bancaria era de Lorenzo, no de Bairesmed, y que su empresa nunca le vendió remedios al gremio de Zanola.
Ante documentos con su firma que le mostraron en la indagatoria, Bellone dijo saber que su difunto marido le falsificaba la firma para operaciones comerciales y que se enteró porque la llamaron una vez de un banco por ese tema.
En la declaración la viuda volvió a reiterar nombres que ya dio en la causa por el crimen de su marido como el de Julio Posse, un "guardaespaldas" de Forza que estuvo con él antes del asesinato. "Me daba terror este hombre", manifestó.
Además nombró a Mario Martin Magallanes, ex socio de Forza en Seacamp, a Ivan Esteban Pérez Corradi, un acreedor del empresario muerto.
Antes de ser detenida por Oyarbide, Bellone estaba ya procesada en una causa iniciada cuando se comprobó que Seacamp había sido la vendedora de dos remedios oncológicos adulterados, sin sus principios activos, suministrados a dos mujeres con cáncer de mama en otra obra social sindical, una irregularidad advertida por médicos que estuvieron en contacto con los medicamentos.
El procesamiento provino de la Cámara Federal porteña que no creyó los argumentos de Bellone, quien en esa ocasión también argumentó que figuraba como directora de la empresa pero no tenía conocimiento de sus actividades.
Ahora Oyarbide debe resolver su situación procesal, luego que en principio la imputó como miembro de una asociación ilícita dedicada a vender medicamentos adulterados o robados.