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El presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, Carlos "Chacho" Álvarez agradeció el apoyo de los Estados Partes en sus cuatro años de gestión y resaltó el trabajo mancomunado mantenido con los cancilleres, los coordinadores nacionales y los representantes permanentes que conforman la CRPM.
Asimismo, destacó el "importante grado de reracionamiento alcanzado con las organizaciones de la sociedad civil de los países del MERCOSUR, la comunidad académica, organizaciones sindicales y centrales empresariales, las que facilitaron la tarea de dinamizar y profundizar la integración", según expresó en un comunicado.
"Con una mirada de mediano y largo plazo, pienso que a la agenda actual, centrada en el comercio, el mejoramiento del mercado ampliado, el combate a las asimetrías y el reracionamiento externo del bloque, hay que enriquecerla con las problemáticas que más se acercan a definir una estrategia regional de desarrollo", sostuvo Chacho Álvarez.
Y agregó que "esta ampliación y profundización de la agenda está en línea con las políticas llevadas adelante por los gobiernos de nuestros países, una suerte de consenso posliberal que -a nuestro entender- no ha permeado todavía suficientemente la construcción comunitaria en términos más concretos y, sobre todo, institucionales".
"La construcción de un mercado ampliado, sin trabas ni restricciones -el núcleo duro del proceso-, debe necesariamente complementarse con otras políticas, algunas de las cuales ya estaban prefiguradas en el propio origen del proyecto Mercosur", remarcó.
Y puntualizó que "por eso, considero que estamos ante un momento muy oportuno para procesar un debate que enriquezca el estado actual del Mercosur y también contribuya a su reforma institucional".
Destacó que "la situación actual, en la cual los países pusieron de manifiesto fortalezas muy importantes para amortiguar la peor crisis desde 1929, es proclive para pensar y actuar juntos con una perspectiva no sólo coyuntural sino también de mediano plazo".
"La verdadera lucha contra las asimetrías se va a resolver no sólo por la vía de una mayor liberalización del comercio sino también si somos capaces de avanzar, complementando nuestros modelos de desarrollo y trabajando en las agendas que, lejos de generar conflictos, acentúan nuestra hermandad y sentido de futuro compartido", apuntó.
En ese sentido afirmó que "una agenda estratégica 2010-2020, con programas sectoriales consensuados, administración y gestión conjunta de los bienes públicos regionales, definición de metas, objetivos y evaluación de resultados para corregir o profundizar las políticas acordadas, no debe ser percibido como un salto al vacío sino como una adecuación del proyecto regional a los cambios de orientación de las agendas nacionales, luego del fracaso de los proyectos neoliberales".
"Nosotros sugerimos y hacemos algunos aportes para una agenda estratégica 2010-2020, en la cual se prioricen, según la óptica de los países, algunos ejes temáticos, y en la cual fundamentalmente pueda desplegarse una nueva institucionalidad, acorde con los objetivos buscados”, manifestó.
Finalmente insistió que "en síntesis, el interrogante es si sólo se aspira a conformar un mercado, como se planteó en 1991 y en 1994, o si se pretende avanzar en complementarse y asociarse virtuosamente en un modelo de desarrollo compartido, considerando las especificidades nacionales".
"Nosotros estamos convencidos que se está trabajando en este último sentido pero, al mismo tiempo, somos conscientes de que es definitorio aunar la voluntad política con las decisiones técnicas. En esta dirección debe entenderse este aporte, guiado por la convicción profunda de que la integración es y debe seguir siendo nuestro destino", concluyó.