Espejismos Limpios
"A mí no me va a agarrar, si yo estoy todo el día cacerola adentro". Eso pronunciaba "La Ojos" cada vez que el VIH era tema de conversación. En el marco de una pareja estable, nunca había pensado que alguna vez iba a pasar a ser una de las 120 mil argentinos que conviven con el VIH.
Sin embargo, en el año 2000, "La Ojos", tres hijos y 37 años, se enteró que era positiva. Se había contagiado en el lugar y de la manera menos pensada. En su casa, teniendo relaciones con su marido.
"La Ojos" es el nombre con el que ella, hoy 46 años y la mirada luminosa, pide ser identificada en esta nota, en homenaje a una amiga detenida en La Perla. Prefiere no decir su nombre para evitar la discriminación de sus hijos.
Son muchas las que como ella contraen VIH en su hogar, por relaciones extramatrimoniales de su pareja o el desconocimiento que tienen sobre su pasado.
"La Ojos" supo que tenía VIH dos años después de divorciarse, cansada de la violencia y las agresiones de su esposo. "Fue un golpe muy duro. Si uno tuviese información al recibir el diagnóstico, no lo sentiría en el momento como una condena a muerte", asegura.
Las estadísticas no precisan la cantidad de contagios en una pareja, pero los especialistas aseguran que estos casos son frecuentes y suelen estar acompañados de otra realidad más silenciosa.
Según la Fundación para Estudios e Investigación de la Mujer , el 93 por ciento de las mujeres con VIH padeció alguna vez violencia y el 38 por ciento fue víctima de agresiones sexuales. Romina Fascendini, de la ONG Perspectiva Social, asegura que la violencia física y sexual hacia mujeres es una "gran puerta de acceso al contagio del virus".
“Pienso que eres misterio de laboratorio perro de bata Blanca que odias todo y no dejas que nadie disfrute a su modo sin que sea un rito mortuorio. Quieres hacer del mundo un santuario un lugar de espejismos limpios de todo donde el amor te lo sirvan empaquetado envuelto en la tela de un sudario”. Mezo Bigarrena