No es un Capricho Feminista
En Argentina se produce un aborto clandestino por minuto y muere una mujer cada tres días por esta práctica, según un informe difundido ayer por una organización feminista que aboga por la despenalización de la interrupción voluntario del embarazo.
"Hay unos 500.000 abortos por año, lo que equivale a un negocio clandestino que genera mil millones de pesos (unos 258 millones de dólares) anuales y que muchos sectores quieren mantenerlo así", señaló Verónica Marsano, miembro de Lesbianas y Feministas por la Discriminalización del Aborto, ONG responsable el estudio, que fue presentado en el Parlamento argentino.
La línea telefónica denominada "Aborto: más información, menos riesgos", lanzada el 31 de julio de este año por la entidad, y en la que cualquier mujer puede obtener información gratuita sobre la interrupción voluntaria del embarazo, ha recibido ya más de 1.700 llamadas.
"Llamaron mujeres de todo el país de entre 13 y 40 años, después de haber pasado por diferentes pasos o lugares donde reciben información errónea o medicamentos adulterados. También denuncian maltrato de médicos", detalló Marsano.
Esta iniciativa va "contra el silencio, la desidia y la misoginia colectiva", con el objetivo de evidenciar "la urgencia de la legalización del aborto, una gran deuda de la democracia para con las mujeres", apuntó la entidad en un comunicado.
"En los últimos 26 años se presentaron 40 proyectos para despenalizar el aborto y ninguno fue tratado en el recinto (legislativo). Hay muchos prejuicios, tabúes y un gran negocio", advirtió la integrante de la organización feminista.
"Confiamos en la capacidad de las mujeres para decidir por sí mismas en todos los asuntos de su vida y en la fuerza de sus organizaciones", continuó.
En el primer mes de atención telefónica recibieron 345 llamadas, una información que presentaron en septiembre pasado en el primer informe de la organización, con el que denunciaron también "la violencia obstétrica y médica que sufren las mujeres que abortan". Tras la presentación de ese primer informe, las llamadas se quintuplicaron.
La forma de evitar que estás cifras nefastas sigan aumentando de la forma estrepitosa que lo hacen, es legalizando y despenalizando el aborto. No se trata de un capricho feminista, sino que esta medida junto con una amplia educación sexual otorgaría la posibilidad a la gente de decidir sobre cuándo quiere tener hijos, evitando así muertes innecesarias.