Se ventilaran delitos contra integridad sexual en juicio de “La Perla”

13/12/2012
Juicios que cambiarán el país - Juicios que Cambiarán el País
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Por primera vez se juzgarán en el marco del proceso de enjuiciamiento de la megacausa La Perla que se realiza desde el 4 de diciembre último en Córdoba

Delitos contra la integridad sexual, cometidos durante la última dictadura cívico militar, se juzgarán por primera vez en Córdoba en el marco del proceso de enjuiciamiento de la megacausa La Perla que se realiza desde el 4 de diciembre último.

El fiscal Carlos Gonella precisó que delitos tales como "abuso deshonesto" y "violación" serán parte del debate en el quinto juicio por delitos de lesa humanidad que se realiza en Córdoba, y en ese sentido no descartó la posibilidad de ampliar la acusación si surgen nuevos hechos durante la etapa de pruebas testimoniales y documentales.

En unas de las elevaciones a juicio, que es la causa Acosta, se encuentran atribuidos algunos tipos penales como abuso deshonesto, violación, entre otros que tienen que ver con la integridad sexual de las personas, y es un tema que siempre preocupó a este Ministerio Público, manifestó a Télam Gonella.

En ese sentido, resaltó que el hecho de poner en escena los delitos contra la integridad sexual tiene que ver con la necesidad de hacer visible que, durante el terrorismo de Estado, también se echaba mano a este tipo de prácticas metodológicas para la destrucción psíquica y la afectación de la dignidad de las personas”.

El abuso sexual no sólo lo tenemos detectados contra mujeres, sino también contra hombres, pero advirtió que avanzar en la investigación no es fácil porque “son delitos de acción privada que necesitan de la denuncia de la víctima” para promover la tarea investigativa.

“Son temas de mucha sensibilidad y de muchos prejuicios, pero estoy convencido que durante el debate van a aparecer nuevos hechos de estas características y la Fiscalía va a definir qué temperamento seguir. Lo importante es que ya forma parte de la acusación concreta los hechos con connotaciones de género”, destacó.

Delia Gálara, una sobreviviente, relató a Télam que tenía 19 años y 23 días de casada cuando fue “secuestrada por al patota del D2 (Departamento Informaciones Policiales) y fue testigo de actos de ultrajes, abusos y violaciones en los distintos centros clandestinos de detención por los que paso.

No solo eran dueños de la integridad sexual de las personas. Eran dueños de la vida de las personas. Todo les pertenecía y podían hacer con ellas lo que querían a partir de la impunidad, manifestó Gálara.

En ese contexto añadió que era una practica habitual los actos violatorios de los espacios íntimos de higiene y de las necesidades fisiológicas.

Disfrutaban y gozaban de cada vejación, con cada acción violenta de desnudez, de manoseo y de violación, manifestó la mujer que recién pudo recuperar su libertad en abril de 1983, una libertad vigilada, precisó.