El Justiciero
El canciller Jorge Taiana sostuvo ayer que "había llegado la hora de que la Nación Argentina le reconociera sus servicios a los argentinos” a Theo Van Boven, quien recibió la Orden del Libertador San Martín en grado de Comendador tras centrar su trabajo como funcionario de la Organización de Naciones Unidas (ONU) en denunciar a la dictadura de 1976 por la desaparición y la tortura de personas.
El acto se llevó a cabo en el Salón Dorado de la Cancillería y asistieron el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde; la titular de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto; la recientemente elegida jueza argentina en la Corte Penal Internacional, Silvia Fernández; el jefe de Gabinete de Cancillería, Alberto D`Alotto; y el Consultor de la Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos, Rodolfo Mattarollo.
Tras el acto, Taiana dijo en rueda de prensa que "homenajeamos a un hombre que es una figura emblemática en la lucha por la vigencia de los derechos humanos en la comunidad internacional”.
El homenaje "es un reconocimiento de la nación argentina a su infatigable labor en defensa de los derechos humanos y por su contribución a la recuperación del Estado de derecho en la Argentina”, señaló el canciller.
Van Boven "es un destacado jurista y una personalidad internacional que ha sabido defender la causa de los derechos humanos en los ámbitos profesionales en donde se ha desempeñado”, indicó Taiana.
El funcionario recordó que Van Boven "fue uno de los grandes apoyos que tuvieron los familiares de las víctimas de la represión y de la desaparición forzada en la Argentina para poder hacer oír su voz, y tuvo un rol muy destacado en la creación del grupo de trabajo en ONU sobre desaparición forzada, donde se plantearon los casos de Argentina”.
"Esos eran años donde no muchas personas tenían la valentía y el compromiso de contar lo que recibía y lo que se informaba, y Van Boven lo hizo con una gran dignidad y sufrió por eso y lo echaron de la ONU a pedido de la dictadura argentina, por contar la verdad”, completó.
Y refirió que Van Boven "siguió comprometido con los derechos humanos y prestó testimonio en el juicio a las juntas (militares) en 1985, contribuyendo a mostrar que las desapariciones no habían sido excesos sino producto de un plan sistemático de exterminio de opositores”.
Por su parte Van Boven manifestó que "las puertas de mis oficinas en Naciones Unidas estaban abiertas para todos; y también las puertas de mi hogar, porque mi esposa participó junto conmigo, y la condecoración es compartida con ella”.
Van Boven contó que "los testimonios que hemos recibidos, las presencias de las Madres y Abuelas, clamando por verdad y justicia generaron una diferencia en las Naciones Unidas y ayudaron mucho a incorporar el tema de las desapariciones forzadas en la agenda de la ONU”.
Recordó que "en 1981 las organizaciones argentinas de derechos humanos impulsaban la creación de una convención para la protección de personas que habían sido sujetas a desapariciones forzadas y gracias a los esfuerzos de la Argentina, junto con Francia, esa convención fue adoptada en 2006”.
Van Boven es profesor de derecho internacional por la Universidad de Maastricht; fue el director de la División de Derechos Humanos de las Naciones Unidas entre 1976 y 1982 y, desde 2001, es comisionado especial de las Naciones Unidas contra la tortura y miembro del Jurado Internacional del Premio de Derechos Humanos de Nuremberg.