El traspaso de la Perla, un hecho histórico
Un lluvioso 24 de marzo de 2007, el Estado nacional, representado por el presidente de la nación, Néstor Kirchner, con la extraña pero lógica ausencia del gobernador José Manuel De la Sota y junto con la comisión provincial de la memoria de Córdoba, creada por ley 9286, subrogada por los representantes designados por los organismos de derechos humanos, firmaron un documento a través del cual, el principal centro de detención clandestina en el interior del país, conocido como La Perla, durante el gobierno de facto de 1976, se convirtió 31 años después, en museo de la memoria.
Luego de la firma de tal documento (Video5), el presidente junto a miembros de H.I.J.O.S, abuelas y Abuelas de plaza de mayo y Familiares de Desaparecidos por razonez políticas de Córdoba articularon, en sus discursos, el dolor que aún persiste junto al triunfo sobre el olvido, pues el mismo sitio que treinta y un años atrás era escenario de horror, sufrimiento, abolición de ideologías; se estaba convirtiendo en Museo de la Memoria.
También estuvo presente León Gieco (Video6), especialmente involucrado con la lucha de estos organismos de derechos humanos, quien también fué perseguido por soñar un mundo distinto y cantar para eso, antes del último golpe de estado que aniquiló ese compromiso, entre otras cosas, y convirtió el activismo apasionado en indiferencia y escepticismo en las generaciones actuales.
Gieco cantó primero “La Memoria” y luego “Como la cigarra”, acompañado por el coro de los miles allí presentes, que luego le pidieron “una más y no jodemos más”. El cantante santafesino no accedió, sólo para dejarle paso al discurso del presidente de la nación.
El discurso de Néstor Kirchner fue contundente, sobre todo al momento de referirse al ex jefe del Tercer Cuerpo del Ejército: "Señor, no te voy a llamar general porque ni eso mereces, señor Luciano Benjamin Menéndez, tené en claro que sos un cobarde, tené en claro que los argentinos saben quién sos y estás escondido en tu casa, tendrías que estar en una cárcel común donde están los delincuentes y los asesinos, como corresponde". (Video1)
"Basta, por favor basta, juicio y castigo, necesitamos que los juicios se aceleren", dijo enfático, para luego preguntarse "cuál es el compromiso que tienen algunos integrantes de la Justicia, qué pasa en aquella Cámara de Casación donde están parados años juicios que deberían estar en marcha, quiénes son los fiscales de esa Cámara".
A su vez el mandatario explicó que “no estamos predicando venganza, estamos pidiendo que funcione la justicia, esa justicia que nuestros hermanos, nuestros compañeros y nuestros amigos no tuvieron”.
Y respecto al traspaso de La Perla, exclamó que “este predio es el signo de la victoria de vuestra lucha que lo recuperan para la memoria del pueblo. Han ganado las abuelas, los hijos y los argentinos. Han triunfado sobre el olvido”.
Por otro lado, en este acto habló también Sonia Torres, titular de Abuelas en Córdoba. (Video3)
Sonia no pudo ocultar, ni si quiera a la hora de dar su discurso, el dolor, la angustia, el vacío que un grupo de personas, encargados de velar por su seguridad y la de los suyos y la de todos, le provocó al arrancarle una parte de ella: su hija, embarazada de siete meses.
Torres contó que de los quinientos nietos desaparecidos, en ese momento ya habían recuperado ochenta y siete. Y reflexionó: “La identidad violada de ellos es el símbolo más claro de la identidad violada de nuestro pueblo. Así como poco a poco hemos ido encontrándolos, nuestro pueblo también ha ido encontrándose con su mejor historia, aquella historia que los genocidas pretendieron ocultar, borrar, suprimir, condenándonos a vivir en un enorme vacío, vacío no sólo de historia, de recuerdo, de pasado, sino también de futuro, de esperanzas y sueños”.
Luego llegó el turno de Emilia D’Ambra (Video2)de Familiares. En relación a La Perla dijo: “hoy estamos recibiendo el símbolo del terror, estas paredes guardan la marca de la ignominia y encierran el más cruel de los tormentos y la indignidad del más inocente”.
Sin embargo, y en cuanto a la lucha para seguir avanzando en el juicio y castigo para los represores y sus cómplices, y para seguir devolviéndole la identidad y su historia a más nietos desaparecidos, reclamó que “no podemos depender de la buena voluntad de un presidente esclarecido, sino que se necesita del compromiso cotidiano de todos nosotros, porque en definitiva es por ello que lucharon nuestros compañeros desaparecidos”.
Y también ponderó la reconstrucción de la memoria social como causante de la justicia: “si logramos que se rompan los pactos de silencio, condenar a los genocidas impunes que cumplan sus condenas en cárceles comunes, que se recuperen los niños apropiados, que aparezcan los restos de nuestros hijos asesinados, entonces nosotros, los familiares y el pueblo entero podremos empezar a escribir una nueva historia”.
Por último, Silvia Di Toffino (Video4), representante de H.I.J.O.S expresó la reivindicación de parte de los hijos de los padres que ya no están: “en estas paredes, a fuerza de picana y fosas comunes quisieron desaparecer para siempre a todas las organizaciones populares, quisieron eliminar la participación en política, quisieron borrar la solidaridad como la manera más digna de relacionarnos”.
Este viraje retrospectivo, hacia el 2007, nos permite valorar lo conseguido en dos años. Por un lado, la política de Argentina en materia de Derechos Humanos es reconocida internacionalmente y se le ha devuelto la identidad a dos nietos. Por otro lado, y respecto a los juicios a los represores, no sólo están siendo juzgados en varias provincias argentinas, sino que, se logró que cumplan su condena en cárceles comunes, como los delincuentes que son.
El avance actual costó más de treinta años de incansable lucha de distintas generaciones: comenzaron las madres, posteriormente el grupo se bifurcó creándose Abuelas y pasado el tiempo se conformaron HIJOS y Familiares. Todos centrados en una causa común: reivindicar el anhelo de un país mejor sostenido por una generación devastada por un nefasto gobierno aniquilador del hombre nuevo que se estaba gestando.
La particularidad en Córdoba fue que la primera organización de Derechos Humanos que se creó fue Familiares de Desaparecidos y Detenidos por razonez políticas, constituyendose como una de las más antiguas del país.