Escribir la Historia con Sangre
El departamento estadounidense de Estado dijo que las elecciones del domingo próximo no son invento del gobierno de facto hondureño, en referencia al proceso en marcha en medio de la crisis política, en el que el presidente designado Roberto Micheletti espera que las votaciones transcurran en calma.
El secretario de estado adjunto Arturo Valenzuela dijo ayer durante la sesión del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos que las elecciones "no son un invento de un gobierno de facto en busca de una salida o como una forma de lavar un golpe de estado".
Añadió que "es una elección consonante con el mandato constitucional de renovar los mandatos presidencial y del congreso". De esa manera Valenzuela contradijo la posición manifestada repetidamente por el presidente derrocado Manuel Zelaya, quien considera ilegal el proceso electoral efectuado bajo la administración que lo despojó del poder y ha señalado que con las votaciones el gobierno de facto desea legitimar su posición.
En una carta que dirigió a los presidentes del continente, Zelaya les pidió "no adoptar posiciones ambiguas o imprecisas como las que despliega hoy el gobierno de los Estados Unidos de América, que con su postura final, ha debilitado el proceso de revertir el golpe de estado, mostrando la división en la comunidad internacional".
"Al alimentar este golpe de estado pone en riesgo la seguridad democrática del hemisferio y la estabilidad de los Presidentes de América, con el surgimiento de las castas militares sobre la autoridad civil", expresó en su misiva Zelaya, quien permanece hospedado en la embajada de Brasil desde hace dos meses.
Valenzuela aclaró que "los electores deben poder emitir sus votos en un clima de orden con la seguridad que sus votos serán contados de forma justa. Dependeremos de los observadores internacionales de la sociedad civil y nuestros propios observadores para determinar si las elecciones cumplieron estándares internacionales".
Y añadió que el reingreso de Honduras a la OEA, de la que fue suspendida como miembro después del golpe de estado que el 28 de junio sacó del poder a Zelaya, depende de que "la elección sea llevada a cabo conforme a los estándares internacionales".
"Estados Unidos, junto con los demás estados miembros de OEA, alcanzó un veredicto unánime que el presidente electo de Honduras fue retirado de su cargo por un golpe de estado. No hay otra palabra para describir el abrupto y forzado exilio de un jefe de estado", dijo Valenzuela.
El depuesto mandatario dijo a Radio Globo que, bajo las actuales circunstancias en las que sigue al margen del poder, "estamos cayendo en el error de pensar que se legitimará el golpe con unas elecciones. El que salga electo será tan ilegal como Micheletti".
Valenzuela añadió que también es necesario que el congreso hondureño decida sobre el retorno del depuesto presidente Manuel Zelaya al poder y la creación de un gobierno de unidad.
El gobierno de facto comenzó el lunes los preparativos para las elecciones. Unos 1.000 vehículos militares comenzaron a distribuir las papeletas electorales y el magistrado del Tribunal Supremo Electoral dijo que "unos 17 mil militares y policías garantizarán la seguridad del transporte de los materiales". Desde el lunes queda prohibido que civiles porten de armas.
El domingo cerró su campaña el candidato del Partido Liberal, Elvin Sántos y el lunes tenía planeado hacerlo el candidato del Partido Nacional Porfirio Lobo. A partir del miércoles les estará prohibido a los partidos políticos hacer proselitismo.
Micheletti expresó su deseo de que en los comicios "no haya una gota de sangre de hondureño derramada". El mandatario de facto anunció días atrás que se ausentará de la vida pública entre el 25 de noviembre y el 2 de diciembre para que los hondureños puedan enfocarse en las elecciones y no en la crisis política que ha dividido al país.
Es inconcebible que un golpe militar derroque a un gobierno democrático, convoque a nuevas elecciones y se convierta en el garantista de este proceso electoral abriendo las puertas del infierno otra vez en América Latina para que se implanten sistemas antidemocráticos donde Estados Unidos, el imperio, a través de la “colocación” de gobiernos afines, pueda garantizar su domino sobre los recursos naturales, económicos y financieros que los sudamericanos pagamos, como siempre, escribiendo nuestra historia con sangre.