Denunciaron una cárcel clandestina que funcionó en los ´70 en el consulado de Buenos Aires

07/11/2012
Juicios que cambiarán el país - Juicios que Cambiarán el País
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En Uruguay el diputado frenteamplista Luis Puig presentó la denuncia penal en la justicia sobre la presunta cárcel para desaparecidos

El diputado frenteamplista  Luis Puig confirmó hoy la denuncia que presentó ante la justicia penal de Uruguay, sobre la presunta existencia de una cárcel clandestina para desaparecidos que funcionó en un subsuelo del consulado de ese país en Buenos Aires desde mediados de los `70.

"Presenté ayer la denuncia ante el juez penal Pedro Salazar, en el marco de la causa `Rodríguez Larreta y otros`, relacionada con secuestros y desapariciones de uruguayos en la Argentina", dijo a Télam el diputado Puig, del Partido por la Victoria del Pueblo (PVP), que integra el Frente Amplio gobernante en Uruguay.

El legislador dijo que podría formular una denuncia similar ante la Justicia argentina sobre la existencia de un "celdario en el subsuelo del edificio expresamente construido en esos años para el consulado" uruguayo, en avenida Las Heras y Ayacucho.

"Hace un mes, residentes uruguayos (en Argentina) nos comunicaron la existencia de esa cárcel que funcionó en 1974 o 1975. Me trasladé a Buenos Aires y pude comprobar que en el primer subsuelo del edificio hay tres celdas, a las que saqué fotos", señaló.

Al regresar a Montevideo, Puig se reunió con el canciller de Uruguay, Luis Almagro, quien recibió información sobre la denuncia penal, en ese momento en preparación, y prometió a su vez una investigación administrativa, relató el diputado frenteamplista.

"Con todas las pruebas que presentamos, le pedimos al juez Salazar que investigue si existió una cárcel clandestina en esas celdas de la la sede del consulado de Uruguay en Buenos Aires. Estamos a la espera de la citación del juez", puntualizó.

El legislador describió que en ese sector del subsuelo del edificio consular "hay tres celdas con rejas de acero y el recinto también tiene puertas de acero".

Puig dijo además que "un embajador de la democracia", cuya identidad mantuvo en reserva, afirmó que la existencia de esa prisión ilegal "era un secreto a voces" en ámbitos de la diplomacia uruguaya.

En 1974 y 1975, la dictadura instalada en Uruguay había lanzado ya fuertes operaciones represivas contra opositores, con la cooperación de fuerzas militares y policiales de otros países de la región.

"Aunque en la Argentina todavía no había dictadura, sí había uruguayos secuestrados y luego fusilados en Uruguay, en el marco del Plan Cóndor", la coordinación represiva del terrorismo de estado en el Cono Sur, recordó el denunciante.

Puig mencionó el caso de los Fusilados de Soca, cinco militantes tupamaros detenidos-desaparecidos en Buenos Aires el 8 de noviembre de 1974, trasladados ilegalmente a su país y asesinados en la localidad uruguaya de Soca el 20 de diciembre del mismo año.

"Siempre existió la duda sobre dónde estaban los detenidos-desaparecidos uruguayos antes de que los represores argentinos y uruguayos utilizaran con ese fin (el centro clandestino conocido como Automotores) Orletti", que funcionó en 1976 en el barrio porteño de Floresta, concluyó.