Conservadores ingleses insisten con abandonar la UE

26/10/2012
Internacionales - Unión Europea
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El parlamentario Carswell presentó un proyecto en la Cámara de los Comunes para que el Reino Unido deje de ser miembro. “Es como estar atada a un cadáver” señaló y dijo que “es un club que produce pobreza

El parlamentario británico Douglas Carswell sostuvo que la pertenencia de su país a la Unión Europea es como “estar encadenado a un cadáver, al presentar en la Cámara de los Comunes un proyecto personal para que el Reino Unido deje de ser miembro del bloque continental.

La iniciativa tiene pocas chances de convertirse en ley, pero exhibe la presión que tiene el primer ministro David Cameron de sus propios legisladores conservadores, para convocar a un referendo.

"Lejos de unirnos a una potencia económica, nos hemos encadenado a un cadáver, dijo el representante tory, quien celebró la posibilidad, aunque sea simbólica, de debatir el tema en el Parlamento.

En su exposición, comentó que ser parte de la UE corroe la democracia” al ceder algunas facultades a Bruselas, y en lo económico “dificulta más de lo que ayuda a prosperar.     

En ese sentido, puso en duda los beneficios de pertenecer al mercado único y ejemplificó que China, sin ser miembro, puede administrar su comercio con Europa.

Además, argumentó que las contribuciones del Reino Unido a la UE crecieron 70 por ciento en los últimos tres años: Pagamos por el privilegio de ser miembros de este club que produce pobreza.

El proyecto de Carswell, secundado por varios compañeros de su partido, busca derogar la Ley de Comunidades Europea de 1972 que significó el ingreso del Reino Unido a la UE, o a la Comunidad Económica Europea como se llamaba en ese entonces.

El año pasado, 81 tories apoyaron una moción para convocar a un referendo que decida la pertenencia de Londres al bloque, aunque finalmente no avanzó.

La posición de Cameron hasta el momento es ambivalente, porque la presión euroescéptica de algunos miembros de su partido se contradice con la posición de los liberales demócratas, socios del gobierno de coalición, que quieren mantener el vínculo con Bruselas.