Dijimos Basta!
Un grupo de trabajadores de prensa de Córdoba que desarrollamos habitualmente nuestras actividades periodísticas en la calle, expresamos ayer nuestro rechazo a las agresiones que sufrieron en las últimas semanas por parte de militantes sindicales, levantando sus cámaras y dando la espalda a la manifestación del SEP durante un minuto.
Luego de este acto simbólico de repudio a los ataques violentos, los periodistas leyeron un comunicado en el que exigieron “el cese de las agresiones”, al tiempo que el Secretario General del Cispren, gremio que nuclea a los trabajadores de prensa, Víctor Beccaria, manifestó que “el enemigo no está entre nosotros, y eso es lo que hay que entender, tenemos que cuidarnos entre nosotros”.
La condena a los ataques a la prensa tuvo lugar en el acto que el Sindicato de Empleados Públicos (SEP) realizó ayer al mediodía en la explanada del Teatro Libertador General San Martín para reclamar aumentos salariales al gobierno de la Provincia. (VER NOTA “100 por ciento Lucha”)
En este sentido, el periodista de Canal 8, Néstor Pérez, leyó el comunicado consensuado durante la reunión realizada el martes en la Plaza de la Intendencia donde se trató el tema de las agresiones, intimidaciones y maltratos a la prensa, con la presencia del Secretario Gremial.
Los casos más recientes fueron los del camarógrafo de Canal 8, Luciano Ferrari, que un integrante del gremio SUOEM le tiró un vaso en el Concejo Deliberante el jueves pasado; y el de Rolando Perona, cronista de LV2 que fue golpeado y amenazado por representantes del mismo sindicato.
El texto del comunicado titulado “Periodistas en riesgo” manifiesta textualmente:
Los periodistas somos trabajadores nucleados en un sindicato. No en una cámara empresaria, ni en un colegio profesional. Estamos obligados y amparados por las mismas leyes que todo trabajador. La enorme mayoría de nosotros no goza de estabilidad en su puesto de trabajo. Como ustedes, tenemos patrones con los que discutimos y disentimos.
En estos días, como nunca antes, estamos siendo atacados sin ninguna justificación que no sea aparecer en los mismos medios que nos emplean. Dos compañeros con traumas severos por estallidos de bombas y un compañero con las huellas de la agresión en la cara, son apenas una muestra de la violencia que está haciendo foco en los periodistas que cumplen con el trabajo de informar lo que sucede ante sus ojos.
Respetuosamente y con la consideración que todos ustedes merecen, en tanto trabajadores como nosotros exigimos el cese de las agresiones. No somos responsables de la línea editorial de los medios; de los desatinos gubernamentales, ni es nuestra labor enderezar el rumbo de sus decisiones.
Una cámara de fotos o de televisión es el mejor seguro para evitar una represión descontrolada sobre los trabajadores en legítimo reclamo ante las autoridades de turno. De que lo asuman en esos términos depende el fin de estos ataques, que nada tienen que ver con las reivindicaciones pretendidas. Los periodistas estamos solo armados con nuestras herramientas de trabajo cotidiano.
Apelamos a la inteligencia del arco sindical y del movimiento obrero, que siempre dieron muestras de asumir el momento histórico que les tocara protagonizar, para terminar con esta violencia sin razón y contra el blanco equivocado.
Somos trabajadores y como tales nos reservamos las acciones gremiales que evaluemos oportunas, pero que en el mejor de los casos, los podría dejar desamparados a ustedes en una calle crispada y cada vez más hostil.