Pongamos que hablo de Joaquín

18/11/2009
Nacionales - Cultura
alternative
Joaquín Sabina presentó su nuevo disco “Vinagre y Rosas”. Compartió su autoría con el poeta Benjamín Prado

Hoy salió a la venta Vinagre y Rosas, el nuevo trabajo del cantautor español, Joaquín Sabina. El disco tiene 14 temas y compartió su autoría con el poeta Benjamín Prado.

"No es fácil escribir letras con un poeta pero fue muy gozoso. Se juntó el hambre con las ganas de comer. Después de cuatro años, tenía la necesidad de escribir canciones y no venían", dijo Sabina al diario español ADN.es, sobre la elaboración de su nuevo trabajo de estudio.

"Benjamín acababa de separarse de una novia y estaba hecho mierda. Yo pasaba por cierta felicidad doméstica que produce cosas estupendas pero nulas para crear canciones. Una noche nos encontramos contándonos nuestras penas y le propuse irnos juntos a alguna ciudad europea tranquila", continúa.

Luego de ese pequeño receso regresaron "con casi 10 canciones y un libro que ha escrito Benja sobre el proceso, "Romper una canción". Además volvimos los dos curados, yo de mi seca cancionera y él de su depresión".

"Fue una de las mejores experiencias de mi vida. Había hecho gira con Serrat pero no componíamos y un disco con Fito (Páez), pero hecho con letras mías y con su música", agregó Sabina.

En relación a los temas que lo componen, el músico destacó que "empezaban siendo una anécdota. Decíamos a esta tía vamos a hacerle una canción que la persiga toda la vida. Pero luego se convertía en algo que no era mío ni suyo ni de los dos, sino una canción digna de compartir con la gente".

"Las canciones no son poemas escritos para que los lean otros poetas y hagan tesis doctorales. Son para que las toquen las orquestas de los pueblos".

Degenerado y mujeriego, con cierto aire de faquir, anda arrastrando su esqueleto por las entrañas de Madrid.

 
Aunque andaluz de fin de siglo, universal, quiero decir, no sé qué tiene de rabino cuando lo miro de perfil.

 
Amigo de causas perdidas desde aquel mayo de París, no tiene más filosofía que el “vive a tope hasta morir”.

 
Medio profeta, medio quinqui, el lumpen es su pedigrí. Un tinto y una buena titi le bastan para resistir.

 
Tirando a zurdo en sus ideas por donde Escora Bakunín. Dice que abajo las banderas y arriba la lluvia de abril.

 
El perdedor es su universo aunque pretende ser feliz. Y aún hay quien dice que está cuerdo. Pongamos que hablo de Joaquín.