Destacaron el diálogo de paz en Colombia como modelo de desarrollo para el país

19/10/2012
Internacionales - Gobierno de Colombia / FARC
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Lo hizo la ex senadora Piedad Córdoba. Además señaló la necesidad de que sociedades civiles y movimientos populares participen en las conversaciones que se iniciaron en la ciudad en Oslo

En los diálogos de paz entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se debe poner en debate el actual modelo de desarrollo que impera en el país, a fin de que no se instale "una nueva geografía de guerra", opinó hoy la ex senadora Piedad Córdoba.

Durante una rueda de prensa de Colombianos y Colombianas por la Paz (CCP), recogida por la Agencia Venezolana de Noticias (AVN), la dirigente de derechos humanos señaló que la sociedad civil y los movimientos populares deben participar en las conversaciones que se iniciaron en la ciudad noruega de Oslo.

Córdoba indicó que en la nación sudamericana existe "un modelo de desarrollo aplastante, que permite el saqueo de los recursos naturales y la minería extractiva, entre otros".

Para la ex senadora, si no hay voluntad de un cambio profundo del modelo político y económico en Colombia, el resultado generará "una nueva geografía de la guerra".

Más allá de los cinco puntos para discutir en la mesa de diálogo por el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las FARC, "la sociedad civil tiene sus inquietudes y preocupaciones que tienen que tomarse en cuenta", destacó Córdoba.

Recordó que en las últimas décadas, en Colombia "hubo 60 mil personas desaparecidas, ocho millones de hectáreas arrebatadas a los campesinos y más de 100 mil ejecuciones extrajudiciales".

Córdoba remarcó que los acuerdos entre ambas partes deben ser "duraderos y no efímeros" y expresó que los medios de comunicación tienen que transformarse en "voceros de la sociedad civil".

Añadió que las próximas jornadas de los diálogos de paz, que se llevarán a cabo en La Habana, Cuba, "deben ser transmitidas en directo para que el pueblo sepa el desarrollo de las negociaciones".

Por su parte, la estadounidense radicada en Colombia y experta en Estudios Latinoamericanos de la Georgtown University, Arlene Tickner, señaló a Télam que a diferencia de los intentos anteriores "en éste hay cambios del Estado colombiano y de la guerrilla".

"Hoy el Estado se ha fortalecido en su capacidad punitiva y de control territorial y la guerrilla se ha debilitado", señaló en diálogo telefónico desde Bogotá, pero aclaró que "no se trata de una guerra que se pueda ganar militarmente, porque se corre el riesgo de dividir a las FARC y no tener después con quien negociar".

Tras su surgimiento en 1964, las FARC y el Estado protagonizaron negociaciones fracasadas con los gobiernos de los presidentes Belisario Betancourt (1982-1986); César Gaviria (1990-1994) y Andrés Pastrana (1998-2002).

Tickner destacó también que en esta oportunidad, a diferencia de la anterior, hay "una agenda cerrada. Hay procedimientos, reglas y tiempos, y la estructura de la negociación es fundamental".

Agregó que en estos diálogos se cuenta "con el apoyo internacional que no se tuvo en el pasado".

También afirmó que "un perdón del presidente Barack Obama a (el líder guerrillero Simón) Trinidad, preso en Estados Unidos, para que participe en las negociaciones, como exigen las FARC, "es imposible en plena campaña electoral", pero "sí puede hacerlo en forma virtual, como está contemplando el gobierno colombiano.

En tanto, Juan Carlos Lecompte, ex esposo de la ex secuestrada Ingrid Betancourt, expresó a esta agencia su "optimismo y gran esperanza" con el diálogo de paz, pero dijo que "la reacción de ayer de la guerrilla no fue muy esperanzadora", por lo que calificó a la iniciativa del gobierno como "apuesta arriesgada".

Sin embargo, destacó que una diferencia de este diálogo es que no se despejó territorio colombiano, como se hizo en el Caguán, bajo el gobierno de Pastrana.

"Además, Pastrana ofreció el diálogo en su campaña electoral y luego reconoció que tuvo mucho que ver con su triunfo como presidente. Santos mencionó que `la llave de la paz no la tiró al mar`, pero no prometió nada durante la campaña. Por eso sorprendió ahora con esta decisión desde el gobierno", precisó.

Enfatizó que "como víctima de la guerra" espera "que se logre la paz, como la gran mayoría de los colombianos".

En tanto, el ex guerrillero y ahora político Antonio Navarro sostuvo, citado por la agencia Prensa Latina, que "será un proceso complejo, sobre todo en lo que se refiere a la solución de un desarrollo agrario integral", primer punto de la agenda.

Por su parte, el presidente de la Fundación Arco Iris, León Valencia, destacó "la influencia positiva de la comunidad internacional" en las actuales negociaciones de paz, mientras la canciller colombiana, María Angela Holguín, manifestó sentirse "muy optimista ante el curso del proceso".

El politólogo y economista Pedro Medellín Torres, a su turno, dijo a Télam que "hay un proceso mediado por la Justicia internacional, el Tratado de Roma, y hay una presencia internacional muy definida, que no existía anteriormente".

"Hoy no se pueden indultar delitos de lesa humanidad como los cometidos por las FARC, por lo que tendrán que pagar", enfatizó.

Sin embargo, reconoció que "ni el gobierno ni las FARC tienen otro camino que la paz. Ambos la necesitan. La guerra no es sostenible para el gobierno con un gasto militar del 6,5 por ciento del PBI, y tampoco para las FARC, porque están agotadas".

Ya antes del inicio de la ronda de diálogo en Oslo, el insurgente Ricardo Téllez, conocido como Rodrigo Granda y considerado el "canciller" de las FARC, había afirmado en un reportaje a Resumen Latinoamericano al que accedió Télam, que en esta oportunidad "el presidente (Santos) tiene un respaldo muy grande a nivel nacional, y (hay) un entorno latinoamericano diferente al que había en los diálogos del Caguán".

Respecto al entorno de América Latina destacó el desprestigio de la OEA (Organización de Estados Americanos) y el "impulso" que tienen organismos como la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) y la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) donde "no están ni los gringos ni Canadá".