Según el hijo de Soria había “celos enfermizos"
Martín Soria, hijo del asesinado gobernador de Río Negro, Carlos Soria, e intendente de General Roca, aseguró hoy ante el tribunal que juzga por homicidio a su madre, Susana Freydoz, que no había violencia física entre sus padres aunque sí "celos enfermizos" de parte de la mujer.
Al declarar esta mañana ante la Cámara Penal en lo Criminal de General Roca y responder a todas las preguntas de los jueces y la fiscal, Soria hijo aportó detalles de la relación de pareja que mantenían sus padres que, según dijo, había empeorado cuando su padre realizaba la campaña a gobernador y pasaba más tiempo en su casa.
Tras aportar describir la conflictiva relación de pareja que tuvieron sus padres, Soria hijo aseguró que nunca hubo violencia física entre ambos.
"Mi viejo jamás le tocó un pelo a mi vieja, hubiese sido imposible. No tenía nada que ver son su personalidad", afirmó.
Luego describió con anécdotas las peleas entre ellos y dijo que en el último año y medio, durante la campaña a gobernador de su padre, las peleas crecieron en número e intensidad, y se les agregaron los "celos enfermizos" de su madre.
"Los dos eran celosos, pero en los últimos tiempos, cuando él dejó de ser diputado nacional, fue intendente de General Roca, pasaba más tiempo en casa y se agravaron los celos de ella. Y más cuando en 2010 comenzó con la campaña electoral para gobernador", agregó el actual intendente de General Roca.
Durante las dos horas que duró su testimonio, que pudo ser presenciado por el público y la prensa, Martín Soria dijo que ni por referencias de su padre ni por información fehaciente de terceros piensa que éste engañara a su madre con otra u otras mujeres.
Al respecto, se quejó y se mostró enojado por las versiones que corrieron en ese sentido y por las expresiones públicas sobre un supuesto maltrato físico del asesinado gobernador hacia su esposa, a las que calificó de "erróneas", "falsas" y "equivocadas".
Sobre su madre, Soria hijo dijo que si bien bebía no padecía una adicción alcohólica, y manifestó que sí consumía psicofármacos. "Pero no se empastillaba, nunca lo hizo", precisó el intendente.
Asimismo, Soria hijo aportó datos sobre el arma con la que el 1 de enero pasado su padre recibió el tiro mortal en el rostro, un Smith & Wesson calibre .38 que pertenecía a su abuelo paterno.
"Era un revolver muy viejo que mi papá llevaba siempre con él más por sentirse seguro que por seguridad. No creo que nunca antes lo haya usado para disparar", dijo.
Durante su declaración ante los jueces, el intendente de General Roca se quebró varias veces e incluso lloró cuando recordó los últimos minutos de agonía de su padre.
También se emocionó al recordar una conversación que mantuvo con su madre tras el crimen y con un psiquiatra amigo de la familia, Luis Di Giácomo, cuando regresó de visitarla en el hospital de General Roca.
"Hablamos de mis hijas, de la municipalidad, de varias cosas, pero no me preguntó nada de papá. Ni quién lo había vestido ni sobre el entierro, nada", le dijo Soria hijo al psiquiatra tras visitar a su madre.
A lo que el profesional le respondió: "Eso muestra lo mal que está, cualquier persona en sus cabales tendría vergüenza ante sus hijos, estaría arrepentida", recordó Soria conmocionado.
El intendente de General Roca permitió que su testimonio fuera presenciado por la prensa y el público, lo que el tribunal había vedado a pedido de sus hermanos.
Al abandonar la sala de audiencias, Soria dijo a Télam que había pedido declarar a puertas abiertas porque a diferencia de sus hermanos él es una persona pública y este es un juicio público, aunque respeta la decisión de sus hermanos.
Luego del hijo mayor del gobernador declaró su esposa, Leyla Aschkar, quien además del parentesco colaboró con su suegro en distintas etapas de su trabajo político.
"Estaba alcoholizada", expresó Aschkar al describir a Freydoz en la noche del 31 de diciembre de 2011. "De lo contrario nunca se hubiera animado a hablar mal de mi familia en mi cara", agregó.
Aschkar coincidió con relatos anteriores sobre las peleas del matrimonio y su agravamiento, "la obsesión de los celos, los fantasmas y las sospechas" de Freydoz, y el conocimiento de que tomaba alcohol a la par de psicofármacos.
Luego Julián Goinhex, joven amigo de Soria, y estrecho colaborador en la Municipalidad de General Roca y en la Gobernación de Río Negro, coincidió y abundó en datos sobre la obsesión celosa de Freydoz con su marido.
"Siempre tratábamos de acomodar el protocolo y las funciones para no generar problemas", explicó, detallando numerosas ocasiones en las que en sus sospechas la mujer llevaba asuntos personales a la tarea institucional.
Además, Goinhex negó conocer infidelidades de Soria y destacó la preocupación de su jefe por no inquietar a su esposa.
También Angel Pedroza, esposo de Inés, hermana de Freydoz, y cuñado de Soria, se refirió a los celos y sospechas, y descartó la posibilidad de que el gobernador asesinado tuviera algún hijo con otra mujer, como repetitivamente se citó en el juicio.
También aportó datos sobre el estado anímico y psicológico de su cuñada, a la que albergó varios días después del hecho.
Freydoz, quien está internada en el servicio de Salud Mental del Hospital General "Doctor Pedro Moguillansky" de Cipolletti, comenzó a ser juzgada el último lunes y prefirió no declarar.
El hecho ocurrió el 1 de enero último, apenas 21 días después que el mandatario provincial asumiera el cargo, y causó una gran conmoción en la provincia y en el país.
Los pesquisas creen que Freydoz le disparó a la cabeza a Soria con un revólver calibre .38 del gobernador, "en el marco de una discusión" por celos que había surgido luego de la celebración familiar del Año Nuevo.
Ayer, el abogado defensor de Freydoz, Alberto Riccheri, dijo que en el momento del crimen su defendida "no se comportaba normalmente" y sufría un desequilibrio "patológico".